Capítulo 8
Las cosas empezaron a complicarse muy pronto, cuando
Brandon fue a visitar a
Pepi a la mañana siguiente. Estaban sentados en el salón,
tomando café, cuando
apareció Tom y se sentó frente a ellos, erigiéndose en
carabina. El joven
veterinario, que no estaba al tanto de los
acontecimientos más recientes, no
comprendía por qué Tom estaba lanzándole miradas
asesinas, cuando ______ le había
asegurado que lo de su matrimonio no era más que un error
y que iban a anularlo.
—Um... yo había pensado que, em... si te apetecía -comenzó
inseguro, mirando a
la joven y tratando de ignorar la fija mirada de T.T. —,
podíamos ir mañana por la
noche al cine.
_______ no había estado jamás en una situación tan
incomoda, pero antes de que
pudiera responder, intervino Tom.
—_______ es mi esposa —le dijo a Brandon, relajándose en
el sillón y dando
una calada a su cigarrillo con un aire de suprema
arrogancia—, y no me parece que
una dama casada deba salir con otros hombres. Es una
pequeña manía que tengo
—añadió, con un relampagueo peligroso en los ojos. Brandon
lo miró sorprendido.
—Pero... yo creía que... ______ me dijo que... —se volvió
hacia la joven, como
esperando que lo ayudara—, bueno, que fue un error...
—Tal vez empezara así —contestó Tom—, pero ahora estamos
decididos a
sacar el mejor partido de la situación, ¿no es así,
_______?
_______ lo miró confundida. Desde que Tom la besara con
tanta pasión, se sentía
muy extraña, como si no fuera ella misma. Estaba
acorralándola, y no veía el modo de
escapar.
—Oye, T.T., escucha... —comenzó.
El vaquero le dirigió una sonrisa calmada:
— Tom, cariño, ahora que ya sabes cuál es mi nombre de
pila no tienes por
qué llamarme por mis iniciales, como los demás. ¿O es que
habías olvidado mi
nombre? Pobre criatura —dijo mirando a Brandon—, la
memoria le va y le viene.
— ¡No es verdad! —exclamó ella irritada—. ¡Yo nunca me
olvido de nada!
—Pues yo diría que sí habías olvidado algo al dejar que
Hale venga a verte: que
eres una mujer casada. No creo que se le pueda reprochar
a un hombre que se
preocupe cuando su esposa se olvida de sus votos
matrimoniales —dijo encogiéndose
de hombros.
______ sentía deseos de estrangularlo por ponerla en
ridículo de aquel modo,
mientras que Brandon se removía incómodo en su asiento.
—Em... En realidad no venía a ver a ______, solo he
pasado por la casa —se
disculpó—. Vengo de ver a esas dos vaquillas que tenían
parásitos. Por cierto, ¿que
tal van los terneros a los que estábamos tratando de
diarrea? —inquirió, cambiando
de tema.
—Mejor —respondió Tom con los ojos entornados—, pero
ahora hay otro que
está mostrando síntomas parecidos.
—Creo que deberíamos echarle un vistazo a los pastizales
—sugirió Brandon,
agradecido porque el capataz hubiera aceptado que se
desviara del asunto de _______—,
quizá estén ingiriendo algo tóxico.
— Yo había pensado lo mismo —asintió Tom—. Y también voy
a hacer que
revisen los tanques de agua. Es posible que se haya
estado filtrando alguna sustancia
nociva.
Como decidiendo que la conversación había terminado, Tom
se puso de pie y le
dijo a Brandon:
—Te acompañaré hasta el establo y le diré a Darby que
vaya contigo a ver a los
terneros.
— Yo también voy —dijo ______ poniéndose de pie también..
Tom la miró con una ceja enarcada, pero no dijo nada, así
que salieron los tres
de la casa y después de que Tom diera instrucciones a
Darby, uno de los peones,
dejó a Brandon con él y tomó a _______ de la mano,
llevándola donde tenía aparcado su
Ford.
—¿Adonde vamos? —inquirió la joven extrañada.
—Al aeropuerto a recoger a mis hermanos. ¿O es que
también lo habías
olvidado? —inquirió con sarcasmo.
—No, por supuesto que no —mintió ella. Con el beso del
día anterior lo había
olvidado por completo—. Pero es que no sabía que querías
que fuera contigo a
recogerlos. Deja que vaya a cambiarme de ropa —le dijo
deteniéndose junto al
coche.
—Así estás bien —repuso él repasando con una mirada
aprobadora las botas de
ante, la falda larga y el jersey de punto—. Pero podrías
soltarte el pelo —sugirió.
—Como si eso fuese a suponer alguna diferencia —dijo ella
con un mohín. Sin
embargo, levantó un brazo y quitó la pinza con que lo
había sujetado, liberandolo—.
En fin, así al menos mi cara no parecerá un pandero, ¿no?
Dicen que el pelo suelto te
hace menos gorda.
Iba a girarse para abrir la portezuela del coche, cuando
él la retuvo por la
mano. Había en sus ojos una mirada seria y mortificada al
mismo tiempo.
—Escucha, _______, no sabes cuánto siento aquello que te
dije. A mí me gustas tal
y como eres. Yo solo dije aquello con intención de
herirte porque en ese momento
estaba enfadado, pero nunca he pensado que estés gorda,
ni que seas fea, ni un
marimacho.
—Antes éramos amigos —le dijo _______ mirándolo a los
ojos—, ¿no podríamos
volver a serlo?
—¿Es eso de verdad lo que quieres? —inquirió él con voz
acariciadora,
acercándose un poco a ella—. Después de lo de ayer no
creo que ninguno de los dos
seamos capaces de conformarnos simplemente con ser amigos
—sus ojos negros
descendieron hasta los carnosos labios de la joven —. Te
deseo, ________.
—También deseas a Eddie —repuso ella, dando un paso
atrás, con la indecisión
escrita en el rostro.
—¿Y tú?, ¿qué me dices de Hale? —la picó Tom frunciendo
el entrecejo—.
¡Vaya un pretendiente!, se ha acobardado en cuanto lo he
azuzado un poco —se quedó
callado un momento y alzó la barbilla, mirándola con
seriedad—. Necesito saber si de
verdad ha habido algo entre tú y él, _______ —levantó una
mano y pasó las puntas de los
dedos por el contorno del rostro de la joven,
descendiendo hacia el cuello,
observando cómo se sonrojaba y se le entrecortaba la
respiración.
—Tom.... —murmuró la joven, queriendo apartarlo, pero
sintiéndose incapaz de
hacerlo.
— Shhh, está bien —le susurró él—. No pasa nada, soy tu
marido.
_______ sentía que ni siquiera podía pensar, pero no le
importó al sentir que la
mano de Tom seguía bajando, hasta alcanzar la curva de
uno de sus senos,
acariciándolo con tal ternura y delicadeza, que le
pareció que estaba en el cielo. Se
había quedado sin aliento, y todo su cuerpo estaba
ardiendo de deseo.
Tom vio que se estremecía y, como si intuyera su
necesidad, dobló el índice, y
deslizó el nudillo por el pezón de la joven, haciéndolo
ponerse erecto, y obteniendo
un suave gemido de ______.
Tom observó cómo se teñían de rubor sus mejillas y un
nuevo estremecimiento
de _______ le produjo una satisfacción que jamás habría
esperado.
—Me mentiste —le dijo— nunca has hecho nada con Hale. De
hecho, dudo que
hayas hecho nada con ningún hombre.
La joven quería negarlo, pero parecía que su cuerpo
hubiese caído bajo un
encantamiento. Era como si estuviera embriagándola el
placer que le proporcionaban
las caricias de Tom.
Los labios de Tom volvieron a tomar los suyos, mientras
metía las manos por
debajo de las suaves curvas de sus senos, para
levantarlos, mientras acariciaba en
círculos los pezones con los pulgares.
______ suspiró contra sus labios, y le echó los brazos al
cuello, queriendo estar
más cerca de él, de aquellas manos expertas sobre sus
senos, pero de pronto él bajó
las manos a sus caderas, y la atrajo hacia sí.
El gemido de sobresalto de _______ quedó ahogado por los
labios de Tom. El
vaquero la hizo frotarse contra su excitada anatomía,
pero de pronto la apartó de él.
—No —la detuvo cuando ella, confusa, hizo ademán de
volver a sus brazos—.
Vamos —y la hizo entrar en el coche tomándola por el
brazo.
La había agarrado con cierta brusquedad, pero _______
apenas lo había notado.
Estaba temblando de pies a cabeza. ¡De modo que eso era
lo que sentía al hacer el
amor! Le habría gustado tanto seguir hasta el final... De
pronto se encontró
imaginando cómo sería que las manos de Tom recorrieran su
cuerpo desnudo, estar
piel contra piel, y notó que las mejillas le ardían.
— Vaya con doña Experiencia... —masculló Tom con sorna,
mirándola de reojo,
cuando se hubo sentado frente al volante—. ¿Por qué me
mentiste?
— Pensé que me haría parecer menos vulnerable — contestó
ella sin pensar.
—Oh, sí, muchísimo menos vulnerable, ya lo creo...
— No te burles de mí, Tom —dijo ella molesta—. No he
podido evitar sentirme
como me sentía mientras me tocabas.
—No me estaba burlando de ti —susurró él mirándola muy
serio—. Si quieres
saber la verdad, lo cierto es que me excita muchísimo que
te tenses de ese modo,
con timidez y pudor, cuando te acaricio.
La joven lo miró insegura.
— Lo que me has hecho... —comenzó balbuceante—: ¿es
igual... en la cama?
El corazón de Tom comenzó a latir más rápido, excitado
por su inocencia, y
escrutó los ojos pardos de _______, leyendo en ellos el
deseo.
—¿Por qué no vienes al barracón esta noche? Podría
enseñártelo... —le dijo
quedamente.
Los ojos de la joven se abrieron como platos.
—¿Quieres decir... dormir contigo? —musitó en un hilo de
voz, tragando saliva
con dificultad.
— Los peones temporales ya se han marchado. Tengo el
barracón para mí solo,
y tú eres mi esposa —murmuró, sintiéndose estremecer por
dentro—. No hay nada
de lo que avergonzarse, _______ —añadió al ver la duda
escrita en su rostro—. Solo sería
la consumación de nuestros votos matrimoniales —le tomó
la mano y se la llevó
hambriento a los labios —. Hasta que no duermas conmigo,
nuestro matrimonio no
será del todo definitivo, ¿lo sabías? —añadió con voz
ronca.
—N... no lo sabía —balbució _______.
—¿Te da miedo hacerlo?
—Un... un poco —admitió ella.
— Si lo hiciéramos, te trataría con muchísima delicadeza
—le dijo Tom
poniendo la mano de ______ sobre su tórax, para que
pudiese sentir los fuertes latidos
de su corazón.
—Pero me dolería de todos modos —insistió Penélope—. Me han
dicho que la
primera vez duele.
—Tal vez te dolería un poco, pero te aseguro que te
volvería tan loca de deseo,
que esa pequeña punzada de dolor no te importaría.
—Pero, ¿y Eddie? —inquirió _______. ¿Por qué jugaba de
aquel modo con ella
cuando era Eddie quien le gustaba?
Tom tomó el rostro de la joven entre sus manos y se
inclinó para imprimir en
su frente un beso de una ternura exquisita.
—Eddie no era más que una compañía agradable — susurró—.
No me he
acostado con ella, _______, nunca.
—No... no te creo —replicó ella confusa.
—_______, escucha, no sé explicártelo muy bien, pero
desde que murió Marsha, no
sé, tal vez haya sido la culpabilidad... en todo este
tiempo no he sido capaz de tener
relaciones con una mujer. No había sentido deseos de
volver a hacerlo... hasta ayer.
— Entonces tú... ¿me deseas? —dijo ella insegura.
— Dios, sí, te deseo, te deseo de una manera que no
puedes imaginar —admitió
él apasionadamente —. Escucha, _______, si no quieres que
tengamos hijos
inmediatamente, yo podría usar algo, no tienes por qué
preocuparte por eso, ¿me
entiendes?
La joven sentía que la cabeza le daba vueltas. Aquello
estaba yendo demasiado
rápido.
— Yo... yo no sé si...
—No pongas esa cara —le dijo él con ternura, alzándole la
barbilla para que lo
mirara—. No hay prisa. Tenemos mucho tiempo por delante.
No voy a presionarte.
—Gracias, Tom, eres un buen hombre —dijo _______
sonriendo tímidamente.
Cuando llegaron al aeropuerto el lugar estaba atestado de
gente, y _______ se
agarró a la mano de Tom para no perderse entre la
multitud.
— ¡Ahí están! —exclamó Tom de pronto, mirando por entre
las personas que
tenían delante—. ¡Evan!, ¡Harden! —los llamó alzando el
brazo y agitándolo.
_______ vio a dos hombres jóvenes, muy parecidos a Tom
dirigirse a ellos. Los dos
llevaban trajes de ejecutivo, uno gris perla y el otro
azul oscuro. El primero, más
alto, era también más robusto. Parecía un boxeador, y
tenía los ojos negros, como
Tom, aunque tenía el cabello más oscuro. El otro era más
bajo de estatura, y
también tenía el cabello oscuro, pero cuando lo tuvo más
cerca, la joven pudo
apreciar que tenía los ojos de un azul muy claro.
Tom saludó a sus hermanos, y los condujo hasta donde se
había quedado
_______, de pronto algo insegura de sí misma.
—Evan, Harden, esta es mi esposa, ________ —la presentó,
rodeándole los
hombros con el brazo.
—Es justo como nos la describiste —murmuró Harden en un
tono bastante seco,
tendiéndole la mano a _______. Sus pálidos ojos la
escrutaron largo rato, pero la
expresión de su rostro no dejó entrever a la joven si la
aprobaba o no—. Según
tengo entendido, eres hija de un ranchero, ¿no es así?
—Sí, he crecido entre caballos y ganado —dijo ella con
una sonrisa tímida—.
Aunque me temo que nuestros Hereford no os parecerán nada
en comparación con
las reses de Santa Gertrudis que Tom me ha dicho que
criáis.
—Bueno, tampoco pienses que somos unos esnobs —intervino
Evan tendiéndole
su enorme mano y estrechando la de _______ con suave
firmeza—. Y por favor, no estés
nerviosa. Estamos domesticados.
________ se echó a reír, relajándose al fin.
—Habla por ti —le espetó Harden a su hermano—. El día que
esté domesticado
significará que una mujer me ha echado el lazo y, si eso
ocurre, me tiraré por un
barranco.
—Harden es el soltero de oro —se burló Evan.
—Mira quien fue a hablar —contestó Harden.
—No es culpa mía que las mujeres no sepan apreciar mi
increíble atractivo
físico y mi encantadora personalidad —replicó Evan
encogiéndose de hombros, sin
perder la sonrisa—. Ni tampoco lo es que se fijen en ti
cuando no quieres nada con
ellas. Si dejaras de hacerte el misterioso ni te
mirarían, y entonces verían lo que se
están perdiendo conmigo.
________ no podía parar de reírse. ¡Y pensar que al
verlos le habían parecido muy
serios!
—Vamos, podéis seguir peleándoos en el rancho — les dijo
Tom, tomando a ______
del brazo.
—Qué rabia que la conocieras antes que nosotros —le dijo
Evan meneando la
cabeza—. Tal vez quieras reconsiderarlo, _______, yo soy
una opción mucho mejor
que él: sigo teniendo todos mis dientes.
— Solo porque Tom estaba demasiado aturdido como para
devolverle el
puñetazo cuando le rompió dos —le explicó Harden a la
joven.
— Bueno, de eso ya hace mucho —se defendió Tom—. De
adolescentes
éramos como gallos de pelea, pero ahora ya estamos más
calmados.
— Pues Tom no ha estado lo que se dice calmado
últimamente —murmuró ______
mirándolo de reojo—, creí que iba a matarme cuando se
enteró de que nos habíamos
casado en aquella capilla de Juárez.
— Se lo merecía por haberse emborrachado —dijo Evan con
cierta dureza.
—¿Todavía sigues haciendo campaña contra el alcohol, eh?
—se rio Tom.
—Últimamente lo está llevando a extremos insospechados
—intervino Harden
—: Justin y Shelby Ballenger no volverán a invitarlo a
otra fiesta. Cuando estábamos
cenando se levantó de la mesa para llevar a la cocina la
copa de vino que por
accidente le había servido el camarero. ¿Te imaginas?
—El alcohol es igual que las drogas —se defendió Evan
ante las risas de
Tom—, hace que pierdas el control sobre ti mismo, y puede
crear dependencia.
—Vas a caerle muy bien a mi padre —le dijo _______,
sonriéndole mientras
entraban en el coche de Tom.
Y en efecto, cuando llegaron al rancho, Ben Mathews hizo
buenas migas
enseguida con Evan, pero, como le ocurriera a ______,
Harden le causaba más respeto.
Exteriormente podía mostrarse calmado, pero ________
intuía aguas revueltas en su
interior.
Mientras hablaban de negocios con su padre, la joven
preparó un almuerzo
rápido, ya que Evan y Harden solo podían quedarse un par
de horas antes de tomar el
avión de vuelta a Jacobsville. Cuando Tom fue a llevarlos
al aeropuerto, _______ no los
acompañó, porque justo cuando iban a salir, recibió una
llamada de la aseguradora
para la que iba a trabajar, y tuvo que despedirse de
ellos.
No eran buenas noticias. Finalmente la recepcionista
había decidido que sí
quería continuar con el trabajo. El gerente se disculpó
con _______ y le prometió que en
cuanto tuvieran una vacante la llamarían, pero para la
joven aquello no fue un gran
consuelo.
—Adivina qué: ¡vamos a tener un toro de Santa Gertrudis!
—le comunicó su
padre entusiasmado—. De la ganadería Checker, una de las
mejores de Texas.
—Y me imagino que será bastante caro —apuntó _______
suspicaz—. ¿Va a
financiar Tom la compra?
—Bueno, hija, somos socios plenos, ¿recuerdas? — le dijo
su padre—. Además,
los tres estamos en esto para lograr que el rancho salga
adelante, ¿no es cierto?
— Supongo que sí —murmuró la joven con un suspiro—. ¿Qué
te han parecido
sus hermanos? —le dijo cambiando de tema.
— Oh, Evan parece un buen chico, y sin duda debe ser el
cerebro de la familia.
—¿Y Harden?
—Pues no sé —respondió su padre—, me da la impresión de
que es un hombre
difícil, la clase de hombre que no quisiera tener por
enemigo. Sus modales son
impecables, pero es bastante... oscuro.
— Sí, es como si tuviera un dolor muy adentro — asintió
______ pensativa—, como
si estuviera enfadado con el mundo, muy enfadado.
—En fin, en cualquier caso espero que cuando tengamos que
hacer otros
negocios sea con Evan —dijo el señor Mathews—. Es más
parecido a Tom.
—Es más como dos Tom —se rio _______, —. En mi vida había
visto a nadie tan
fornido. Me pregunto cómo será el otro hermano, el que
está casado.
— Seguramente se parezca a Evan y a Tom, porque Harden no
parece que salga
a ellos, desde luego, con esos ojos azules.
—Será que ha salido a alguien de una generación anterior
de la familia
—respondió _______ encogiéndose de hombros.
— Sí, supongo que será eso —dijo su padre — . ¿Qué
querían los de la
aseguradora?
—Al final la cosa no ha salido —murmuró _______ bajando
la cabeza—. La
recepcionista a la que iba a sustituir va a volver al
trabajo, así que no les hago falta.
—Cuánto lo siento, cariño —le dijo Ben—. ¿Sabes?, podrías
encargarte tú de la
contabilidad del rancho. No podemos dejar que siga
haciéndolo Jack. Me da mucha
lástima, pero es un desastre como contable, y si queremos
que el rancho prospere...
Tom y yo habíamos estado hablando de contratar a alguien,
pero pudiendo hacerlo tú,
creo que sería una tontería. ¿Qué me dices?
—No sé, lo pensaré.
______ recogió la cocina y se entretuvo haciendo un
pastel de manzana. Justo
cuando estaba sacándolo del horno, entró Tom por la
puerta trasera.
—¿Tomaron bien el avión? —le preguntó la joven.
—Sí, el vuelo llegó muy puntual —contestó Tom—. ¿Qué te
han parecido mis
hermanos?
—Me han caído muy bien —dijo ella sonriendo.
—Tú también les has caído bien a ellos. Evan se ha
quedado muy impresionado
contigo.
—Eso es porque tiene un carácter muy afable. Seguro que
se lleva bien con
todo el mundo. Harden en cambio es... —se quedó dudando
sobre cómo calificarlo—,
diferente.
—Más de lo que te imaginas —asintió Tom. Él se acercó a
ella y tomó un
mechón del largo cabello de ______ entre sus dedos,
enroscándolo.
—¿Te gustaría que saliéramos a cenar fuera esta noche y
después ir a ver una
película?
—Pero es que tengo que prepararle algo de comer a mi
padre —contestó ella
indecisa.
—Bueno, podemos llevarle a él también —contestó Tom, pero
la joven frunció
los labios.
—No creo que quiera. Hoy es su noche de póquer. Le
prepararé algo antes de
que nos vayamos.
—Bien —asintió Tom.
_______ pensó que saldría de la cocina para dejarla
trabajar, pero se quedó
allí de pie, observándola pensativo mientras apagaba el
horno y cubría el pastel.
—_______, ¿qué te parecería mudarte a una casa conmigo?
—le preguntó de
improviso.
— Pero... pero, ¿y mi padre? —inquirió ella aturdida por
la repentina
proposición.
—Podría contratar a una mujer para que le cocinase y
limpiase —propuso Tom —.
Además, no saldríamos del rancho. ¿Sabes esa casita que
tu padre les alquilaba a los
Dobb, el matrimonio que se fue al Este el mes pasado? Es
pequeña, pero sería
perfecta para nosotros dos.
Las cosas estaban yendo demasiado de prisa para _______.
La cabeza le daba
vueltas.
—¿Q... quieres decir... vivir contigo... todo el tiempo?
—balbució—. ¿Incluso de
noche?
Tom se rió suavemente y se frotó la nuca.
— Bueno, sí, esa es la idea cuando dos personas se casan.
—Pero tú no querías una esposa, tú mismo lo dijiste.
—Lo sé, lo sé... —asintió él—, pero la gente puede cambiar
de opinión, ¿no es
cierto?
—¿Tan radicalmente? No querría sentirme culpable el resto
de mi vida,
pensando que puedas estar sintiéndote atrapado en un
matrimonio que no querías.
—_______, lo que yo creo es que lo mejor que podemos
hacer es intentar sacar
partido de esta situación. Piensa por ejemplo en el bien
que esto le va a hacer a tu
padre ahora que él y yo nos hemos asociado.
— Sí, pero, ¿y tú? ¿Quieres tú esto?
—Por supuesto que sí.
La joven lo miró sin acabar de creerlo. Estaba convencida
de que lo decía solo
para tranquilizarla.
—¿Podría pensarlo un poco antes de darte una respuesta?
—inqurió insegura.
Tom se quedó mirándola. Después del beso, y de haber
conocido a sus
hermanos había pensado que ella se mostraría más
receptiva hacia él, pero parecía
que le había entrado pánico ante la idea de avanzar en su
relación, y lo último que
quería era presionarla.
—Está bien —le dijo finalmente—. Pero, aunque no vivamos
juntos, vamos a
empezar a hacer cosas juntos, _______. Creo que al menos
deberíamos actuar como un
matrimonio en público. No tenemos por qué esconderlo.
—De acuerdo — asintió ella.
Capítulo 9
Tom la llevó al mismo restaurante al que la llevara
Brandon la noche antes al
cumpleaños de su padre. _______ escogió para la ocasión
un vestido de punto gris claro y
se dejó el pelo suelto. No había querido dar muchas
vueltas a lo que iba a ponerse,
para que Tom no pensara que estaba tratando de agradarlo.
Para su sorpresa, Tom
le dijo que estaba preciosa. Aún en el caso de que lo
hubiera dicho solo a modo de
cumplido, había sido agradable oírselo, y le resultaba
emocionante el estar teniendo
una verdadera cita con él, y el notar su intensa mirada
sobre ella mientras
caminaban hacia la mesa que les habían reservado.
Además, Tom estaba tan elegante con su traje y aquella
camisa de seda blanca
que resaltaba su bronceado, que la joven no podía dejar
de echarle miradas furtivas
con el rabillo del ojo.
Sin embargo, cuando se sentaron, ella giró un momento la
cabeza hacia el otro
extremo del comedor, y vio a Eddie sentada sola en una
mesa, queriendo fulminar a
Tom con la mirada. Él también la había visto.
—Creo que será mejor que vaya hablar con ella — le dijo a
______ muy serio—.
Será solo un momento.
Se levantó y fue hacia Eddie, quien de pronto se tornó
sonriente, obviamente
creyendo que le había robado a ______ su atención. La
joven la miró deprimida,
comparándose con ella, y diciéndose que nunca tendría su
elegancia ni su
sofisticación. No podía apartar los ojos de Eddie y Tom,
por mucho que le doliese
el corazón al hacerlo: parecían la pareja perfecta
juntos, y a pesar de la insistencia
de Tom en que debían sacar el máximo partido de la
situación, no podía dejar de
sentirse culpable y avergonzada por haberlo atrapado de
aquel modo en un
matrimonio que él no había querido, sobre todo cuando
seguramente habría
preferido pasar el resto de su vida con alguien como
Eddie.
Sin embargo, de pronto, ocurrió algo que la dejó atónita.
Las perfectas
facciones de Eddie se habían puesto rígidas, y se había
quedado mirándola, como en
estado de shock, que rápidamente dio paso a un acceso de
ira apenas controlado. Se
volvió hacia Tom, y rompió a llorar llena de rabia.
Tom la ayudó a la levantarse, le rodeó los hombros con el
brazo, y la condujo
fuera del restaurante. No hacía falta demasiada
imaginación para averiguar que le
había contado lo de su matrimonio. ¿Le habría contado que
no había sido por su
voluntad?, se preguntó la joven. ¿Iría a llevarla a casa,
o la habría acompañado a
tomar un taxi?
Pasaron más de diez minutos, y ______ se sintió
irremediablemente celosa al
comprender que era probable que la hubiese llevado a casa
él mismo. Y quizá la cosa
no quedaría en despedirse de ella en la puerta. Después
de todo, aunque él le hubiera
asegurado que no eran amantes, ella no lo tenía tan
claro.
El camarero volvió a acercarse por tercera vez para
preguntarle sí no deseaba
pedir sin esperar a su acompañante, y en un arranque de
ira la joven decidió que lo
haría, así que pidió un consomé y la ensalada del chef.
En realidad no tenía ningún
apetito, pero si Tom volvía, no quería que la encontrase
esperándolo ansiosa.
Minutos más tarde, cuando el camarero estaba retirándole
el consomé,
reapareció Tom. ______ alzó la vista hacia él cuando
retomó su asiento frente a ella,
pero su rostro no dejaba entrever ninguna emoción. El
camarero le preguntó si
deseaba tomar algo, y Tom pidió un solomillo con
ensalada.
Permanecieron en un tenso silencio hasta que el camarero
volvió con el plato de
Tom.
—Imagino que Eddie estará enfadada —murmuró de repente
_______ sin
girar la cabeza hacia él.
—Está rabiosa — corrigió.
—Y supongo que intentaría aconsejarte sobre cómo obtener
una anulación del
modo más rápido posible — murmuró ______, dejando escapar
una carcajada amarga.
—Le dije que era imposible que nos la dieran —fue la
contestación de Tom.
—¿Y ella se ha tragado eso? —le espetó ______ incrédula,
girándose hacia él—. Si
ni siquiera hemos... —de pronto se quedó callada al
comprender lo que Tom debía
haberle dicho—. ¿No... no le habrás dicho que hemos...?
—balbució con los ojos
abiertos como platos.
— Era la única manera de convencerla de que no había
vuelta atrás, de que
tirara la toalla —respondió él — . Aunque no estuviera
sobrio cuando pronuncié
nuestros votos, para mí este matrimonio sigue siendo
igualmente válido, y por eso no
podía dejar que siguiera habiendo otra mujer en mi vida.
Respecto a ese otro punto...
Puede que aún no hayamos dormido juntos, pero antes o
después lo haremos, porque
sé que tú sientes el mismo deseo que yo, o quizá más.
Recuerdo muy bien cuánto lo
deseaba yo la primera vez. Deseaba tanto a Marsha que,
por la noche, antes de
casarnos, ni siquiera podía conciliar el sueño.
Ella tampoco podía dormir, pensando en él, pero era algo
que no estaba
dispuesta a admitir.
—¿Estabais muy enamorados? —inquirió _______ bajando la
vista. Cuando hablaba
de ella su tono no parecía indicar aprecio, sino solo
culpabilidad.
El se encogió de hombros.
—Al igual que Eddie, y las mujeres con las que salí
después de su muerte,
Marsha solo me veía como un tipo con clase, un trofeo,
algo que exhibir —contestó
con un cinismo que sorprendió a la joven, la clase de
cinismo que daba a entender que
conocía muy bien a las mujeres, y que no confiaba en
ninguna.
—Entonces Eddie... ¿ya sabía quién eres en realidad?
—¿Crees que habría salido conmigo si pensase que solo era
un vaquero? —le
contestó él—. Nos conocimos por un amigo mutuo, un amigo
de mi antigua vida. Así
que, ya ves, no estaba loca por mí, simplemente le
gustaba salir a cenar y a bailar a
sitios caros, y pasarlo bien con alguien de su estatus
social. Para ella los peones de
rancho no son más que paletos. Si te digo la verdad, me
siento mal por la decepción
que le he causado, pero no me preocupa, encontrará a otro
hombre con el que
reemplazarme. No soy el único soltero de Texas.
—No creía que pudieras ser tan cínico —le espetó ______.
—Marsha era bonita y yo la deseaba —explicó Tom
acogiéndose de hombros—,
pero mucho antes del accidente me arrepentí de haberme
casado con ella. Le
importaba más lo que tenía y mi posición que mi amor.
______ bajó la cabeza, preguntándose si Tom no acabaría
arrepintiéndose
también de no haber solicitado la anulación cuando
todavía podían haberlo hecho.
—Pero aún así, su pérdida debió ser muy dura para ti—murmuro.
—Lo fue —asintió él—, y todavía más la pérdida de nuestro
hijo. Si hubiera
sabido que estaba embarazada no la habría dejado subir
siquiera a la balsa, pero ella
era demasiado posesiva como para permitir que fuera sin
ella. Había otras dos
mujeres en el grupo, y estaba convencida de que las dos
me atraían.
______ alzó la vista algo asombrada.
—Entonces no debía conocerte muy bien, porque si algo
puedo asegurar de ti es
que eres la clase de hombre que se toma muy en serio el
cumplimiento de aquello en
lo que se compromete —murmuró.
— Si de verdad piensas eso, ¿por qué me miraste dé ese
modo tan acusador
hace un rato, cuando volví de llevar a Eddie a su casa?
¿Acaso creíste que estaría en
la cama con ella?
—Hay una gran diferencia entre casarse por voluntad
propia y hacerlo cuando
tu mente está nublada por el tequila —le espetó ella
molesta—. Esto no funcionará
nunca, Tom —añadió con voz cansada.
—Maldita sea, por supuesto que va a funcionar — contestó
él—. Es solo que aún
estamos en un... «proceso de adaptación». Para mí hasta
hace poco no eras más que
una chiquilla, la hija adolescente de mi patrón.
— O tu niñera —añadió _______ — , ¿no es así? Al menos es
lo que me dijiste en
Juárez.
—Es cierto que desde que nos conocimos siempre has
cuidado de mí —asintió él
—, pero nunca había pensado en ti como mujer, en el
sentido físico, y a mí me
sorprendió tanto como a ti aquella atracción que pareció
surgir entre nosotros
aquella mañana en la cocina, cuando tu padre nos
interrumpió.
______ apartó la mirada, incómoda. Recordaba muy bien esa
mañana. Había
pensado en ello una y otra vez, sintiéndose siempre
terriblemente turbada, aunque ni
siquiera la había besado.
En ese momento se acercó un vez más el camarero para
recoger sus platos y
preguntarles si tomarían postre, pero ambos habían
perdido el apetito y solo
pidieron café.
—Supongo que, si hubiésemos llegado a esta situación de
mutuo acuerdo
—continuó él — , las cosas serían muy distintas.
—Nunca habríamos acabado en esta situación de mutuo
acuerdo —replicó ______
riéndose con amargura— . Ni en un millón de años
llegarías a sentir algo por alguien
como yo. De hecho, si no te hubieras emborrachado y esto
no hubiera ocurrido, creo
que habrías terminado casándote con Eddie.
—¿No has oído una palabra de lo que te he dicho, acerca
de por qué Eddie salía
conmigo? —la interrumpió él irritado.
—Eddie te ama —masculló ella obstinadamente—. No estoy
ciega, aunque me
parece que tú sí, o que al menos estás cerrando los ojos
a la realidad. Ella te quiere,
a su modo, pero te quiere. No me parece exactamente la
clase de mujer mercenaria.
Le gustan los lujos, sí, pero estoy convencida de que ha
visto en ti algo más que solo
el dinero.
—¿De veras? —inquirió él, enarcando una ceja—. ¿Cómo qué?
—Pues que eres... que eres un hombre amable — murmuró
______, ignorando su
sarcasmo—, que no eres de los que van por ahí buscando
bronca, pero sí se
defienden cuando tienen que hacerlo, que eres justo y
abierto de mente, y que
tienes buen corazón.
Tom se quedó un momento callado, conmovido por aquella
ingenua y
halagadora opinión que tenía de él.
—Eres demasiado buena conmigo, sobre todo después de las
cosas que te dije,
del modo detestable en que me he comportado.
—Supongo que yo también me enfadaría si a la mañana
siguiente de una
borrachera me enterara de que me había casado contra mi
voluntad —respondió ella
encogiéndose de hombros—, pero lo que no comprendo por
más que lo intento es
porque cambiaste de opinión sobre la anulación mientras
estuviste fuera.
—Fue Evan quien me hizo cambiar de opinión —explicó Tom
una vez el camarero
los hubo servido el café—. Me dijo que era un cobarde,
que estaba huyendo del
compromiso —sacó un cigarrillo y lo encendió —. Tenía
razón, pero no estaba seguro
de estar preparado para volver a tener una relación sentimental.
Además, aún no he
superado del todo la muerte de Marsha, la culpabilidad
que sentí al perderla. Pero
Evan me hizo ver que debía seguir adelante contigo si tú
tenías el coraje de cargar
conmigo —le dijo mirándola fijamente—. Me dijo que, por
lo que le conté, le daba la
impresión de que eras exactamente la clase de mujer que
necesitaba. Y quizá sea
cierto, porque si hay algo en lo que no te pareces a
Marsha, es que no eres nada
posesiva.
_______ sintió deseos de reír ante semejante frase. ¡Qué
no era posesiva! Estaba
desesperadamente enamorada de él, pero era obvio que Tom
Kaulitz no quería
sentirse atado a nada ni a nadie. Solo quería una
relación superficial que le
permitiera seguir siendo libre emocionalmente, y aquello
era algo con lo que ella no
se podía contentar.
—Tom, yo... no estoy segura de ser capaz de sobrellevar
esto —le confesó al
fin—. Tú y yo somos muy distintos Tom, y yo no creo que
pueda adaptarme nunca a la
clase de vida a la que tú estás acostumbrado, a la alta
sociedad —le dijo con
honestidad.
—_______, ¿acaso te he dado en estos tres años la
impresión de ser un hombre que
va de fiesta en fiesta? — inquirió él alzando la barbilla
y entornando los ojos.
—Estos tres años has estado ocultándote —le recordó
ella—, llevando un estilo
de vida que seguramente no tiene nada que ver con el que
llevabas antes de venir
aquí. Apenas sé quién eres en realidad.
—¿Te gustaría saberlo? —inquirió él de repente—. Nada más
fácil: Podríamos
ir a Jacobsville unos días y visitar a mi familia
—propuso. La joven se quedó dudando.
—¿Crees que le caería bien a tu madre? —preguntó.
—Estoy convencido. Seguro que os llevaréis muy bien.
—Pero, ¿y Harden? No me dio la impresión de gustarle
demasiado.
—Harden detesta a las mujeres, cariño —le dijo Tom—. Y a
nuestra madre
por encima de todas las demás —añadió—. Por eso, aunque
está soltero ya no vive en
casa. Hace tiempo que compró un apartamento en Houston,
en el mismo edificio en el
que tenemos nuestras oficinas. Evan en cambio sí sigue
viviendo en el rancho con
nuestra madre.
La joven quería haberle preguntado por qué Harden odiaba
a su madre, pero
decidió que tal vez no era el mejor momento para indagar
en los secretos familiares.
—Si fuéramos de visita como propones... ¿compartiríamos
el dormitorio? —le
preguntó preocupada.
Los ojos negros de Tom buscaron los suyos y escudriñó en
ellos largo rato.
—Sí.
—¿Camas separadas? —inquirió ______, esperando que la
respuesta fuera «sí».
Pero él meneó la cabeza—. Oh —musitó la joven,
jugueteando nerviosa con la
cucharilla del café, y sintiéndose turbada ante la idea
de dormir con él.
—Aún estás a tiempo de echarte atrás —la desafió con
sutileza.
_______ alzó la mirada hacia él y se quedó dudando un
instante, solo un
instante. ¿Cómo podría negarse? Lo amaba. Si Tom había
hablado en serio acerca
de intentar que su matrimonio funcionara, ese era el
primer paso. No podía
desaprovechar la ocasión.
—No, no voy a echarme atrás —le respondió con firmeza.
Las facciones de Tom se tensaron por la sorpresa, y a
______ le dio la impresión
de que de repente le costaba respirar.
—Valientes palabras —murmuró con voz acariciadora—. Pero,
¿y si yo tuviera
en mente algo más que compartir la almohada?
______ se mordió el labio inferior.
—Eso es inevitable, ¿no? —le contestó con algo de incertidumbre—.
Quiero
decir, en el supuesto de que sigamos casados —añadió.
Tom asintió con la cabeza.
—No me conformaré con un matrimonio platónico, ______:
quiero un hijo —añadió
mirándola fijamente.
La joven bajó la vista a sus manos, entrelazadas sobre el
regazo.
— Yo... yo también querría tener hijos —balbució—. Es
solo que la idea me hace
sentirme un poco nerviosa, nada más. Las mujeres de hoy
en día son tan
experimentadas...
— Y precisamente por eso no te imaginas lo exquisita y
rara que resulta una
novia virgen para cualquier hombre —le dijo él —. Tu
inocencia me excita, ______. Solo
de pensar en nuestra primera vez, me tiemblan las
rodillas del deseo.
La joven sintió eso mismo en ese momento, pero por nada
del mundo lo habría
confesado. Alzó la vista hacia los ojos de ______, pero
la estaba mirando con tal
intensidad, que tuvo que volver a bajarla.
—¿Y cuándo... cuándo quieres que vayamos? —le preguntó,
cambiando de tema.
—Podríamos salir mañana mismo. De hecho mi madre me dijo
que estaba
deseando conocerte, y yo estoy ansioso por hacerle ver
que no he vuelto a cometer
el mismo error que hace años.
— Tal vez no sea el mismo, pero quizá sí sea un error —murmuró
______
insegura—. ¡Oh, Tom, si supieras cuánto siento habernos
metido en este lío! —gimió
mirándolo a los ojos—. Si hubiera sido Eddie o alguien
como ella, habría sabido
reaccionar, pero me acobardé, y luego quise convencerme
de que el certificado era
falso, de que no pasaría nada.
—Eddie en tu caso habría hecho lo mismo, solo que luego
no estaría
atormentándose con esos remordimientos de conciencia
—repuso Tom.
—Pero, ¿por qué ya no quieres la anulación? Si te parece
que podríamos tener
un futuro juntos así al menos podrías decidirlo
libremente y...
—Maldita sea, ______, ¿todo esto es por ese condenado
veterinario? —le espetó
el vaquero de repente muy enfadado—. ¿Es por él?
—¿Qué quieres decir? —balbució la joven, aturdida por el
veneno que había en
su voz.
Tom se inclinó hacia delante, con los ojos brillándole
como carbones
encendidos.
— Sabes muy bien a qué me refiero. Está enamorado de ti,
¿no? Yo solo quiero
saber de una vez si es mutuo o no. Vamos, dime, ¿es Hale
la razón por la que no
haces más que insistirme con lo de la anulación?, ¿para
poder librarte de mí y
casarte con él?
—Bueno, Brandon me pidió que me casara con él, pero... —
se defendió _______.
—Pero como siempre, tus instintos maternales fueron más
fuertes, y tuviste que seguirme a Juárez para hacer tu papel de niñera —la
cortó él—. Pues lo siento
por ti, pero tendrás que aguantarte y cargar con las
consecuencias. Estamos casados
lo quieras o no, y no pienso dejar que sigas flirteando
descaradamente con ese
payaso pelirrojo.
—¿Cómo te atreves a acusarme de ese modo? ¡No tienes
derecho! —exclamó
_______ boquiabierta —. Aunque este matrimonio no fuera
de mutuo acuerdo, yo me
tomo mis votos tan en serio como tú. ¿Qué te has creído?
—¿Ah, sí? Pues demuéstralo.
—¿Qué lo... demuestre? —repitió ella sin comprender.
—Sí, ya sabes dónde está el barracón —le dijo él con una
sonrisa burlona.
La joven apartó el rostro irritada. Tal vez sobre el
papel fueran marido y
mujer, pero ella necesitaba tiempo.
—Gallina —la pinchó Tom—. Está bien, no pasa nada.
Salvarás tu orgullo por
esta vez, pero cuando estemos en mi casa, dormirás
conmigo, y quiero tu palabra.
—¿No hace falta que lo jure sobre la Biblia, verdad?
—repuso ella, doblando la
servilleta y colocándola sobre la mesa—. ¿Podemos irnos
ya, por favor?
— Por supuesto.
Tom dejó escapar un profundo suspiro. Él mismo se había
cerrado todas las
puertas, y no sabía qué hacer para volver a abrirlas. Lo
único que sabía era que, si
perdía a ______, su existencia parecería totalmente
vacía.
Se montaron en el coche, y Tom lo puso en marcha,
recorriendo en silencio la
carretera paralela al río hasta llegar al desvío del
rancho. Aquella zona era campo
abierto, y estaba desierta a esa hora.
______ iba absorta en sus pensamientos, mientras retorcía
entre los dedos las
finas asas de su bolso. La tensión entre ellos se mascaba
en el ambiente. ______
podía parecer muy tranquilo, e incluso impasible con la
vista fija en la carretera y el
cigarrillo en los labios, pero la joven intuía que en su
interior se agitaban turbulentas
corrientes. Lo más probable era que estuviera
arrepintiéndose de haber renunciado
a Eddie, porque _______ era incapaz de tomarse en serio
sus comentarios acerca de ella
y Brandon. ¿Acaso no era obvio que ella no sentía nada
más que amistad hacia el
joven veterinario? Además, era ridículo pensar que
pudiera estar celoso, porque eso
significaría que sentía algo por ella, y _______ sabía
que no era así. Se lo había dicho él
mismo.
La joven echó la cabeza hacia atrás con un pequeño
suspiro, deseosa de llegar a
casa, de que al fin terminara aquella larga y horrible
velada. Sin embargo, de pronto
Tom detuvo el coche, saliéndose al arcén, a la sombra de
un grupo de árboles, cuya
silueta se recortaba contra el negro horizonte nocturno,
y apagó el motor.
Penélope abrió los ojos y giró la cabeza para mirarlo. A
la pálida luz de la luna,
sus ojos brillaban, peligrosos como los de un felino
agazapado en la oscuridad.
—¿Asustada?
—N... no —balbució ella—. ¿Por qué habría de estarlo?
Tom apagó el cigarrillo, desabrochó su cinturón de
seguridad, luego el de ella,
le arrancó el bolso de las manos, lo lanzó sobre el panel
de mandos y, con una
destreza pasmosa, la alzó en volandas, sentándola sobre
su regazo.
—Mentirosa —murmuró—. Estás muerta de miedo. Deja que te
diga algo, ______:
el amor físico no es algo que tengas que temer. Es una
forma exquisita de
compartirse con la otra persona, una expresión íntima de
respeto y deseo mutuos.
Tom parecía más amable de lo que se había mostrado nunca
con ella, y eso hizo
que la joven perdiera un poco de la aprehensión que
sentía. Apoyó la mano en el
pecho de Tom mientras escrutaba su rostro.
—Tú... tú... ¿me deseas? —inquirió incrédula.
—Mi pequeño topo... —murmuró él divertido.
La atrajo más hacia sí, de modo que pudiera notar lo
excitado que estaba.
_______ gimió y se puso tensa.
—¿Contesta eso a tu pregunta? —le dijo con voz seductora.
Ella quiso
apartarse, aturdida, pero él puso una mano firme en la
parte baja de su espalda para
evitar que pudiera hacerlo—. ¿No quieres saber cuánto
tiempo hacía que una mujer
no me excitaba de este modo?
Los dedos de ______ se cerraron como garras sobre las
solapas de la chaqueta de
Tom, pero ya no quería apartarse de él. Su cuerpo estaba
empezando a
traicionarla, reaccionando de un modo inesperado ante la
evidencia del deseo de Tom,
y de pronto se encontró tratando de pegarse aún más a él.
— ¡_____! —gimió él asombrado, conteniendo el aliento.
La joven lo había sentido estremecerse, y lo miró sin
comprender. Repitió el
ligero movimiento que había hecho con las caderas. Sí, a
Tom le gustaba, podía
verlo en el modo en que se contraían sus facciones y
cerraba los ojos, en cómo su
cuerpo parecía ponerse rígido y se detenía su
respiración.
—¿Te gusta... esto? —inquirió, poniéndose roja como una
amapola.
—Sí, oh, sí... —jadeó él. Enredó la mano libre en sus
cabellos y le masajeó la
nuca—. Hazlo otra vez, cariño —susurró—. Otra vez...
Los labios de Tom se cerraron sobre los suyos, y el
vaquero comenzó a
invadir la boca de la joven con su lengua de un modo
sensual, insistente. Ella se
arqueó hacia él, y sintió que la mano de Tom se
aventuraba por debajo de la falda de
su vestido, y subía por su pierna. Tom le acarició la
cara interna del muslo,
mientras le mordisqueaba los labios con fruición. Cuando
alcanzó la parte más íntima
de la joven, ella ni siquiera protestó. Se sentía en el
cielo con todo lo que le estaba
haciendo.
La mano de Tom se retiró y subió por la espalda de ______
hasta encontrar la
cremallera del vestido, y la fue bajando despacio, para
desabrochar después el
enganche del sostén de encaje.
—No tengas miedo —le dijo cuando ella trató de
detenerlo—. Quiero ver tus
senos, ______, quiero tocarlos.
Penélope se estremeció al oír aquellas palabras, y lo
dejó hacer. El vestido cayó
hasta su cintura junto con el fino sostén. Tom la apartó
un poco para poder mirarla
mejor, y sus ojos negros se deleitaron en la desnudez de
la joven. Durante largo rato
Tom no se movió ni pronunció palabra, y bajo su ardiente
mirada, los pezones de ______ comenzaron a endurecerse. La joven estaba
maravillada con aquellas reacciones de
su cuerpo, y sin darse cuenta se arqueaba más hacia él,
como rogándole que hiciera
algo más que solo mirar.
Las manos de Tom se deslizaron arriba y abajo por la
espalda de la joven, y
de pronto sus labios rozaron la sedosa turgencia de uno
de sus senos. _______ se
estremeció. A él le gustó aquella reacción y volvió a
hacerlo una vez, y otra, y otra...
siempre evitando el duro pezón. _______ tenía los puños
cerrados, sintiendo que todo su
ser latía.
— ¡Tom! —gimió — . Por favor... no pares...
Tom subió la mano hasta el otro seno, acariciando el
contorno, y siguió
volviéndola loca con suaves besos hasta que la joven
gritó otra vez suplicándole más.
Solo entonces abrió la boca y engulló una de aquellas
cumbres, succionando despacio,
y haciéndola gemir con mayor intensidad aún. Penélope
enredó los dedos en el oscuro
cabello de Tom, jadeando de placer.
— ¡Oh, Dios...! —exclamó él, sorprendido por el modo en
que ella estaba
reaccionando.
Si estaba tan excitada cuando apenas habían hecho nada,
¿cómo sería si
estuviesen los dos en la cama, desnudos, con ella
rodeándolo con sus largas piernas?
—Tom... Tom, por favor... Por favor... —balbucía ______
sin saber siquiera qué
le estaba pidiendo.
—No puedo —masculló él, levantando de pronto la cabeza.
Apenas podía hablar,
y las manos le temblaban—. Aquí no... Esta no es manera
de... No para una primera
vez...
La atrajo hacia sí, y la abrazó, tratando de respirar
para recobrar el control.
Al cabo de unos minutos seguían el uno en brazos del
otro, callados, pensativos.
—Tom —dijo ella al fin, rompiendo el silencio—. Lo que
hemos hecho... ¿se
siente lo mismo cuando se va... hasta el final?
—Sí —murmuró él contra su oído—, pero es mucho más
intenso —le mordió el
lóbulo de la oreja, y le acarició la espalda desnuda con
sensualidad—. ¿Te ha visto
Hale desnuda alguna vez?
—No, nadie... excepto tú.
Tom la apartó un poco de él, admirándola, y acarició
suavemente uno de sus
pezones, observando satisfecho cómo se endurecía y ella
temblaba.
— Si seguimos así, acabaré tomándote aquí mismo. Será
mejor que te lleve a
casa.
La joven quería protestar, pero él volvió a depositarla
en su asiento.
—Yo no quería parar, Tom —le dijo mientras volvía a
vestirse con un mohín
en los labios.
— Yo tampoco quería, cariño, pero será mejor que
esperemos un poco. Iremos a
ver a mi familia, pasaremos esos días juntos, y
después... después vendrá lo demás.
_______ no se atrevía a albergar esperanzas, pero su
corazón daba brincos de
alegría en su pecho. Aquello tenía que significar que
ella le importaba, aunque solo
fuera un poco. De otro modo, ¿por qué iba a querer
esperar?
HOLA!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS ... YA MAÑANA TERMINA LA NOVE ... SERAN TRES CAPS ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) ADIOS
Sigueeeee
ResponderEliminargenial sigue, me pregunto por que ella es tan cabezota
ResponderEliminarSube pronto :)
ResponderEliminar
ResponderEliminarMe ha encantado el capitulooo.
Al fin se dejaran llevar por el deseo *.*
Siguelaaa ;)
Esta buenisima virgi sube hoy xfa quede intrigada!!!
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