Capítulo 10
______ y Tom salieron hacia Jacobsville a la mañana
siguiente. Mientras hacía el
equipaje, la joven había estado dudando qué ropa
llevarse, pero finalmente había
escogido las prendas más elegantes y clásicas que había
en su ropero. Estaba segura
de que a la madre de Tom le parecería muy provinciana su
forma de vestir, pero no
le expresó sus temores a él, quien, desde que se sentara
al volante, estaba muy
callado.
— ¿No estarás arrepintiéndote, verdad? —le preguntó
insegura—, de
presentarme a tu madre, quiero decir.
— ¿Por qué tendría que arrepentirme? —inquirió Tom
mirándola atónito.
— Bueno... —comenzó la joven girando el rostro hacia la
ventanilla—, es que yo
no sé nada de refinamientos ni de etiquetas. La verdad es
que me he pasado la mitad
de la noche despierta, preocupándome por qué pasaría si
me pongo nerviosa y
derramó el café en una alfombra o algo así.
Tom extendió el brazo y le tomó la fría mano,
entrelazando los dedos con los
de ella y apretándoselos suavemente. _______ se volvió para
mirarlo.
—Escucha, ______, mi madre es la esposa de un ranchero, y
tan llana como tu
padre. Nuestra casa no es como esas que salen en las
revistas de diseño y, si
derramaras el café, simplemente te pediría que fueras a
la cocina por algún
producto para limpiar la mancha. Y respecto a esa bobada
de la etiqueta, Jeanie May,
la mujer que ayuda a mi madre en las tareas de la casa
desde hace años, prepara
unas comidas tan buenas que nadie es capaz de preocuparse
por cursilerías cuando
se sientan a la mesa. La única hostilidad que encontrarás
es la de Harden. Le
fastidiará tener que darte conversación o entretenerte en
un momento dado, pero
no se lo tomes en cuenta. No tiene nada contra ti, es así
de asocial.
—Tom... ¿qué le ocurrió? Alguien debió herirlo terriblemente,
o debió
pasarle algo para que esté tan resentido.
El vaquero la miró un instante antes de contestar.
—Bueno, antes o después te enterarás, así que supongo que
será mejor que te
lo cuente yo: aproximadamente un año después de que Evan
naciera, nuestros padres
se separaron, y al poco mi madre conoció a un sargento de
los marines, y se
enamoraron. Eran los años sesenta, y él tuvo que ir a
luchar en la guerra de Vietnam.
No regresó. Mi madre se había quedado embarazada de
Harden, y acabó volviendo
con mi padre, que llevaba todo ese tiempo rogándole que
lo perdonara y que le diera
otra oportunidad. Mi padre adoptó a Harden, dándole su
apellido, pero Jacobsville es
una ciudad pequeña, y los niños son muy crueles, así que,
cuando Harden empezó a ir
al colegio pronto descubrió de un modo muy poco delicado
que no era hijo de quien él
creía.
—Y le echa la culpa a tu madre —adivinó _______.
— Así es. Harden no puede perdonarle que se lo ocultara,
y tampoco que sea el
fruto de una relación que tuvo lugar cuando ella y
nuestro padre aún estaban
casados ante la ley. No soporta la idea de ser hijo
bastardo, se siente como una
especie de paria.
—Pero tu padre lo adoptó, ¿es que eso no cuenta para él?
—inquirió. Tom
meneó la cabeza.
— Harden es de la vieja guardia, tremendamente
conservador, con unos
principios rígidos y anticuados —dijo mirándola con una
media sonrisa—. Te
apostaría lo que fuera a que aún es virgen.
______ abrió mucho los ojos, incrédula. ¿Harden...
virgen? Era imposible. Con
lo increíblemente atractivo que era, con ese físico, y
aquel halo de misterio a su
alrededor...
— ¡Oh, vamos, Tom, no digas bobadas! —le dijo riéndose.
—Lo digo en serio —respondió él frunciendo el entrecejo—.
Harden es diácono
en nuestra parroquia, y canta en el coro. De hecho, durante
un tiempo estuvo
considerando el hacerse sacerdote.
La joven nunca lo hubiera creído.
—¿Qué edad tiene ahora?
—Tiene un año más que yo, treinta y uno —contestó Tom — .
¿Sabes? Lo más
gracioso es que, aunque él tiene mucho resentimiento
hacia ella, para mi madre
Harden siempre será el favorito. Creo que realmente amaba
a aquel hombre. Arregló
las cosas con mi padre, y fueron felices mientras él
vivió, pero me parece que nunca
llegó a olvidar aquel amor.
— Supongo que es comprensible que a Harden le resulte
difícil perdonarla,
pero a mí tu madre me da mucha lástima.
—Te aseguro que cuando la conozcas no sentirás lástima en
absoluto. Es una
mujer con mucho espíritu, igual que tú.
_______ echó la cabeza hacia atrás y sonrió, mirandolo
amorosa. Los
recuerdos de la noche anterior acudieron en tropel a su
mente, haciendo que se le
colorearan las mejillas.
Tom detuvo el coche al llegar a un cruce, y la miró,
leyendo en sus ojos.
—¿Rememorando la noche pasada? —inquirió en un tono
quedo, girándose hacia
ella.
— Sí — murmuró ella.
La respiración de Tom se había tornado más rápida, como
si él también
estuviese recordando, y de pronto bajó la vista al pecho
de la joven.
—Anoche, cuando te besaba, me parecía como si tu piel
fuera seda —le dijo.
La joven lo miró llena de deseo, y se inclinó hacia él,
pero él la tomó por la
barbilla y la miró a los ojos.
—Este no es el lugar más apropiado... Ni tampoco el
momento... —farfulló
tragando saliva.
Pero aun así, miró detrás de ellos y, al cerciorarse de
que no había ni un solo
coche a la vista, puso el coche en punto muerto.
—Aunque por otra parte, qué diablos... Ven aquí dijo
desabrochándole el
cinturón de seguridad y atrayéndola hacia sí.
La besó apasionadamente, mientras _______ le echaba los
brazos al cuello,
respondiéndole con fervor, pero cuando ya estaban
derritiéndose el uno contra el
otro, la molesta bocina de un vehículo detrás de ellos
los sobresaltó, haciendo que
Tom se apartara de ella. Miró por el retrovisor y vio que
se trataba de un enorme
camión. El conductor parecía estar impacientandose.
— Obviamente no es un hombre casado —masculló Tom con
fastidio. Volvió a
poner el coche en marcha pisó el acelerador, y tomó la
autopista, volviendo al rato la
cabeza hacia la joven, con una mirada hambrienta—. Esta
noche te tendré, no pienso
esperar más.
—Pero tu familia... nos oirán... —balbució _______
insegura, y más roja que la grana.
—La casa es enorme. Dormiremos en un dormitorio apartado
de los otros.
—Es que no puedo estar callada cuando empiezas a besarme
y acariciarme...
—murmuró _______—. Es como si perdiera el control.
— Yo también lo pierdo cuando estoy contigo —le aseguró
él con una sonrisa.
Ella volvió a sonrojarse, y lo miró embelesada, como si
quisiera aprender cada
uno de sus rasgos de memoria.
—Cariño, si no dejas de mirarme de ese modo, voy a tener
que aparcar el
maldito coche y hacerte el amor en la cuneta —le advirtió
él.
—No me importa donde sea —susurró ella temblorosa—. Oh,
Tom, por favor...
te deseo tanto...
Tom apretó la mandíbula, sintiendo que se estremecía por
dentro. A lo lejos vio
el cartel de un motel, y, sin pensarlo dos veces, tomó el
desvío y detuvo el coche en
el aparcamiento.
—¿Estás segura? —inquirió mirándola muy serio, la
necesidad de la joven era
tan grande que ni si su timidez la hizo echarse atrás.
—Sí —musitó en un hilo de voz, sonrojándose aún.
Tom apagó el motor, salió del vehículo, y al cabo de unos
minutos regresó
con una llave en la mano. No dijo otra palabra hasta que
no estuvieron en la
habitacion, con la puerta cerrada.
—¿Quieres que use algo? —le preguntó antes de tocarla.
______ no dudó. Lo amaba, y si de aquello nacía otra
vida, sería lo mejor que
le podría pasar. Además, él deseaba un hijo
desesperadamente.
— No —le dijo acercándose a él confiada —no nada.
Tom la atrajo hacia sí. Estaba ya tan excitado, que todo
su cuerpo temblaba.
—No sé cuánto tiempo podré resistir —susurró contra sus
labios—, pero
intentaré excitarte lo bastante como para hacerte
soportable el dolor. Y, si pierdo
el control, te prometo que te compensaré después.
Las manos de Tom empezaron a desabrochar uno tras otro
los botones del
vestido de _______, y ella se quedó muy quieta, dejándolo
hacer, hasta que estuvo
completamente desnuda ante él.
El modo en que la estaba mirando hacía que a la joven le
ardiesen las mejillas
de rubor, pero también la halagaba inmensamente sentirse
tan deseada. Tom echó
hacia abajo la colcha y la sábana, depositándola sobre el
colchón, y se dispuso a
quitarse él también la ropa.
_______ había visto imágenes y fotografías de hombres
desnudos, pero nada la
había preparado para la visión de Tom sin ropa encima.
Era magnífico, tan
musculoso y varonil. Excitado como estaba, cierta parte
de su anatomía resultaba un
poco amenazante, por lo que la joven contuvo el aliento
cuando fue hacia ella.
—No tengas miedo —le dijo él, echándose junto a ella—.
Cuando llegue el
momento te aseguro que estarás lista para recibirme
dentro de ti.
Tomó los labios de _______ y deslizó la mano desde el
pecho de la joven hasta la
cadera, el muslo... y otra vez volvió a ascender hacia la
turgencia de su seno.
El pudor de _______ comenzó a disiparse a medida que los
expertos dedos de
Tom avanzaban con seguridad y delicadeza por su cuerpo
virginal. De pronto Tom
levantó la cabeza y se quedó observándola mientras le
acariciaba los senos, el
estómago, y finalmente aquel lugar que la definía como
mujer. Cuando la tocó en ese
punto, en lo más íntimo, _______ se estremeció, y trató
de apartarse de él.
—No —le susurró él tiernamente, besando sus párpados—.
Esto es necesario.
Tienes que entregarte a mí por completo, o podría hacerte
daño aún sin pretenderlo.
Vamos, solo quiero enseñarte cómo será. Relájate,
pequeña, y entrégate a mí.
Tom la besó con sensualidad, mientras _______ dejaba que
sus dedos la
exploraran. Su cuerpo reaccionó extasiado ante las nuevas
sensaciones que estaba
despertando en ella, y empezó a arquearse hacia él.
—No te resultará difícil, cariño, ya lo verás —murmuró
Tom sonriendo contra
sus labios—. Ahora empieza, pequeña, ahora...
El beso se hizo más profundo mientras los dedos de Tom
seguía
atormentándola dulcemente, moviéndose dentro de ella con
un ritmo delicioso que la
hacía arquearse y jadear. Era una sensación tan intensa,
que ______ creyó que no
podría resistirlo, y le clavó las uñas en los hombros
desnudos.
Tom sonrió al ver el placer reflejado en el rostro
femenino, y se inclinó para
tomar uno de sus pechos en la boca, succionando al mismo
ritmo que sus dedos se
introducían en ella. Y, de pronto, _______ empezó a
convulsionarse. Estaba
alcanzando el éxtasis.
Tom retiró la mano, le abrió las piernas, y la penetró
con suavidad, pero sin
dudar. _______ gritó, y los ojos de ambos se encontraron
en el mismo momento en
que él la poseyó. A pesar del dolor, _______ no se apartó
de él, y la molestia poco a poco
fue disipándose, dejando lugar solo al goce que le
producía cada embestida de
Tom.
Por unos segundos el rostro contraído de Tom se convirtió
solo en una
mancha borrosa, y ______ cerró los ojos, concentrándose
en el placer, hasta que de
repente lo oyó gritar a él también, y convulsionarse como
ella había hecho momentos
antes.
Al cabo de unos segundos volvió a abrir los ojos
sintiéndose una mujer nueva,
renacida. Su piel estaba húmeda y fría, y también la de
él. Tom estaba tumbado
sobre ella, habiendo caído exhausto por la pasión, que le
había exprimido hasta la
última gota de energía. _______ lo rodeó con sus brazos
tiernamente, apretándolo
contra sí. Se movió un poco, y lo notó todavía dentro de
ella, como si se hubieran
convertido en uno solo.
—¿Te he hecho mucho daño? —inquirió Tom en su oído.
— No —murmuró ella dulcemente —. Ha sido tan hermoso...
Ojalá tenga un
bebé —susurró—. ¿Te molestaría que me quedara embarazada
tan pronto? —inquirió
insegura.
Tom meneó la cabeza con una sonrisa.
—Te dije que me gustaría tener un hijo, ¿no?
Pero ella se había quedado mirándolo pensativa.
—Pero, ¿y si...? Si no pudiera dártelo... tú... ¿te
divorciarías de mí? —le
preguntó angustiada ante la idea.
— ¡No!, ¡claro que no! —exclamó él frunciendo las cejas —.Este
no es un
matrimonio basado en condiciones, _______. Si no pudieras
tener hijos, no pasaría
absolutamente nada, así que deja de preocuparte.
—De acuerdo —murmuró ella sonriendo y relajándose al fin,
dejando escapar
un suspiro de felicidad—. ¿Podríamos hacerlo otra vez,
Tom?
—No digo que no me gustaría —contestó él con una sonrisa
seductora,
haciéndola rodar hacia el lado— pero le dije a mi madre
que llegaríamos para el
almuerzo, y puede matarme si nos retrasamos.
La joven se levantó rezongando, y minutos después, cuando
salió del cuarto de
baño, Tom estaba ya listo y esperándola.
— Tom, ¿te parece que este vestido está bien? ¿debería
ponerme otra cosa?
—le preguntó _______ preocupada. El la tomó de la
barbilla y la besó.
—Así estás perfecta —susurró contra sus labios. —Jamás
había alcanzado un
éxtasis semejante con una mujer—le confesó—. No, nunca
había experimentado nada
igual. Me has hecho gritar y, Dios, casi perdí el
conocimiento por el placer tan
increíble que sentía. No estoy seguro de que me guste
perder el control de esa
manera.
________ se sintió orgullosa de haberlo excitado hasta
ese extremo, y así se lo
hizo saber, sonriéndole con los ojos.
—Tal vez yo consiga que llegue a gustarte —le susurró en
un tono sensual. El
corazón de Tom comenzó a palpitar con fuerza contra sus
costillas.
—¿Tú crees? —la desafió.
______ se acercó a él y, con el índice, jugueteó con el
botón blanco del cuello
de la camisa.
—Espera y verás —le dijo con picardía. Se puso de
puntillas para besarlo en los
labios, en una caricia tentadora, y se alejó, mirándolo
coqueta por encima del hombro
mientras salía de la habitación.
Tom la observó atravesar la puerta, sintiendo que le acababa
de entregar a ______
una parte de sí.
El resto del viaje, a pesar del interludio en el motel,
que los había dejado
saciados a ambos, lo hicieron en un tenso silencio. A
pesar de que le había asegurado
que le encantaría a su madre, parecía bastante nervioso.
Entonces, de pronto, Tom le dijo que no quedaba mucho.
Tomaron una
desviación, y al cabo de unos minutos pasaron bajo un
arco de madera pintado de
blanco, en el que se leía Rancho Kaulitz.
— Ya estamos en casa —anunció Tom dirigiéndole una breve
sonrisa.
Y pisó el acelerador, mientras _______ se retorcía
nerviosa las manos en el regazo,
rogando por que todo saliera bien. El hogar de los
Kaulitz era una enorme casa de
estilo Victoriano, y frente a ella había un cuidado
jardín con coloridos parterres y
frondosos árboles.
—Es preciosa —musitó _______ admirada.
—A mí siempre me lo ha parecido —asintió Tom con una
sonrisa de
satisfacción—. ¡Mira, ahí viene mi madre!
La joven dio un respingo, pero al girarse no se encontró
con una señorona
adusta, sino a una mujer bajita, delgada y morena, de
cabello entrecano, vestida con
unos viejos pantalones vaqueros y una sudadera. Tenía las
manos, la cara y la
sudadera mojadas, y le chorreaban gotas de agua del
cabello.
— ¡Dios mío, pero si ya estáis aquí! —dijo corriendo
hacia ellos y abrazando
efusivamente a su hijo. Después se volvió hacia la joven
—. Y tú, claro, tienes que ser
_______ —dijo dirigiéndole una amplia sonrisa mientras la
sostenía por los hombros,
como escrutándola. Sin embargo, _______ pareció obtener
su aprobación, ya que al
instante la besó sonoramente en ambas mejillas y la
abrazó—. ¡Qué alegría
conocerte, querida! No podíais haber llegado más a
tiempo: Tom, se nos está
saliendo el agua a borbotones en la cocina, Jeanie May no
está porque me pidió el día
libre y yo soy incapaz de arreglarlo. ¡Si al menos
supiera dónde diablos se ha metido
Evan! —y sin formalidad alguna volvió corriendo a la
casa, farfullando entre dientes
y esperando que la siguieran.
_______ se echó a reír. ¡Qué tonta había sido estando
nerviosa! Theodora
Kaulitz parecía una mujer sencilla y dicharachera.
—¿No más preocupaciones? —le preguntó Tom con una sonrisa
divertida.
— Ninguna —le dijo _______ con convicción.
Tom le rodeó la cintura con el brazo y la atrajo hacía
sí, besándola en la frente
mientras echaban a andar hacia el porche.
Capítulo 11
Por desgracia para _______, la calidez de Tom hacia ella
pareció desvanecerse a
medida que avanzaba el día. Tras arreglar la rotura del
grifo, dejó a _______ ayudando a
su madre a poner la mesa.
—Me alegra tanto ver que al fin está dejando atrás el
pasado —le dijo
Theodora con sincera gratitud — no puedes imaginarte lo
terrible que ha sido para
nosotros verlo mortificarse por algo que jamás podría
haber evitado. Desde que se
marchó, hace tres años, me ha llamado por teléfono, y me
ha escrito, pero no es lo
mismo que poder verlo y tenerlo aquí.
—Nosotros hasta hace poco no sabíamos nada de su pasado
—le dijo ______ —Mi
padre y yo, quiero decir. Pero siempre nos pareció que
Tom tenía clase, era
imposible no darse cuenta de que era distinto de los
demás hombres que tenemos
empleados en la hacienda. La verdad es que yo no hacía
más que preguntarme cómo
un hombre así podía haber acabado en un rancho tan
ruinoso como el nuestro.
—Tom buscaba un lugar donde pudiera ser útil, donde
empezar de cero —le
contestó Theodora—. Además, siempre me ha hablado muy
bien de tu padre. Bueno,
y... em... también tenía mucho que decir sobre ti la
última vez que estuvo aquí.
La joven se sonrojó y bajó la vista al plato que estaba
poniendo en la mesa.
—Lo imagino —murmuró—. Estaba furioso cuando se marchó, y
no lo culpo
—dijo alzando el rostro hacia la mujer—: tenía todo el
derecho a odiarme por no
haberle dicho la verdad.
Theodora la miró a los ojos.
—Te ha hecho mucho daño, ¿no es verdad? —le preguntó de
repente,
sorprendiendo a ______ -¿Sabe siquiera lo que sientes por
él?
La joven se sonrojó aún más.
—No —contestó. La mano le temblaba al depositar los
cubiertos junto al
plato—. Creo que debe pensar que siento una especie de
atracción de adolescente
por él. Algo físico. Y tal vez sea lo mejor que piense
así, porque no creo que jamás
pueda llegar a ser la clase de esposa que necesita. Yo...
yo no soy nada sofisticada
y...
La madre de Tom la interrumpió, rodeando la mesa y
dándole impulsivamente
un cálido abrazo.
—Si se le ocurre apartarse de tu lado, lo perseguiré con
el palo de la escoba
—le dijo con convicción. Cuando se separó de la joven, le
dirigió una sonrisa amable y
cariñosa—. Iré a llamar a Tom, a Evan y a Harden, no
pongas esa cara de
preocupación, ______ —le dijo riéndose al ver la
aprehensión en su rostro—,
Harden no te morderá.
La joven se sentó en el sitio que Theodora le había
indicado, y al cabo de unos
minutos reaparecía la dueña de la hacienda con una enorme
bandeja cargada de
carne estofada, y sus tres hijos detrás.
—Hola de nuevo —la saludó cordialmente Evan sentándose al
lado de ______—.
¿Sabes?, para variar no está mal tener algo agradable que
mirar mientras como
-añadió con una sonrisa socarrona—. Normalmente se me
indigesta la comida
teniendo que ver siempre la expresión torva de Harden.
El interpelado enarcó una ceja, y lanzó a _______ una
breve mirada de indiferencia.
—Ya te he dicho que te pongas una venda si no te gusta
verme la cara mientras
comes —le espetó a Evan.
— ¡Solo faltaría eso! —se rio Theodora—. Siéntate, Tom,
no te quedes ahí
como un pasmarote.
Tom esbozó una media sonrisa mientras tomaba asiento,
pero miró con
desagrado a Evan por haberse sentado junto a ______.
Teodora bendijo la mesa, y al rato estaban todos
comiendo. Entre bocado y
bocado, Evan empezó a hablarle a ______ de la historia
del rancho. Harden masticaba
en silencio, y Teodora estaba interrogando a Tom acerca
de sus planes para el
futuro.
______ no pudo oír nada de lo que Tom estaba diciendo,
pero sí pudo sentir cómo
la miraba de reojo enfadado. Se preguntó qué habría hecho
para que de pronto se
comportara con tanta frialdad. ¿Estaría arrepintiéndose
de aquel arranque de pasión
que había tenido al llevarla al motel? La joven se
sonrojó un poco al recordar lo que
habían hecho allí. Casi podía sentir aún el calor de las
manos y los labios de Tom
por todo su cuerpo.
Tal vez para los hombres fuera distinto cuando hacían el
amor a una mujer a la
que no amaban. No cabía duda de que Tom sentía deseo por
ella, una pasión
desenfrenada, pero quizá a posterior había lamentado
haber perdido el control y
haber hecho que, con ello, el matrimonio fuera
definitivamente legal. Era probable
que incluso estuviese arrepintiéndose de haber rechazado
a Eddie. Fuera como
fuera, estaba muy extraño y taciturno.
— Siempre había querido tener una hermana —le dijo Evan
sacándola de sus
pensamientos — , pero lo único que conseguí fue un Tom, y
un Donald y... a él —
añadió sacudiendo la cabeza en dirección a Harden y
haciendo que se estremecía de
espanto. Harden, sin embargo, siguió comiendo como si
nada, sin dignarse a mirarlo.
—No lograrás atravesar su coraza con insultos, Evan —le
dijo su madre— De
hecho, creo que se crece ante ellos.
—Tú lo sabes mejor que nadie, ¿verdad, madre? -le espetó
Harden con una
gélida sonrisa.
—Harden, no voy a consentirte esto delante de nuestra
invitada —le dijo
Theodora con firmeza.
—______ no es una invitada, ya es de la familia —repuso
Evan.
—Será familia vuestra, porque mía no lo es —masculló
Harden mirando con
dureza a su madre—. No es nada personal —añadió girándose
hacia Tom.
—¿Piensas hostigarme por lo que hice hasta la tumba, no
es cierto? —le preguntó Theodora irritada.
—Tengo que volver al trabajo —farfulló Harden poniéndose
de pie, como si no
la hubiera oído—. Hasta luego.
Y salió del comedor tieso como un palo, y sin volver la
vista atrás.
—Bueno, ahora que el elemento en discordia nos ha dejado
—dijo Evan con un
cómico suspiro volviendo hacia ______ —, ¿qué opinas de
nuestra humilde morada?
La joven se deshizo en vehementes alabanzas, aunque no
lograba apartar de su
mente aquella tensa escena que acababa de presenciar. Si
las cosas iban a ser así
todo el tiempo, no estaba muy segura de querer permanecer
allí mucho tiempo.
Sin embargo, sin la presencia de Harden el ambiente se
volvió más cordial, y
antes de que Tom pudiera oponerse, Evan la tomó de la
mano después del almuerzo
y, diciendo que iba a llevarla a dar un paseo en el Jeep
por el rancho, la arrastró
fuera.
—Pe...pero, ¿y Tom? —inquirió ______ inquieta, al ver
cómo los miraba furibundo
mientras salían por la puerta.
—Vamos, vamos... solo quiero tener contigo una pequeña
charla amistosa —le
dijo Evan mientras subían al Jeep.
— Yo creía que ibas a enseñarme el rancho.
— Era solo una excusa —contestó él mientras ponía el
vehículo en marcha.
Cuando estuvieron lo bastante lejos de la casa, Evan
detuvo el Jeep y apagó el
motor, girándose en el asiento para mirar a _______ de
frente.
— Creo que conoces a Eddie, ¿me equivoco? —le preguntó.
La joven asintió
confusa. ¿A qué venía aquello?—. Llamó esta mañana
—continuó Evan—. Quería saber
si Tom estaba aquí.
—¿Por qué me cuentas esto, Evan? No es asunto mío que...
—Escucha, _______, por supuesto que es asunto tuyo, si es
que Tom te importa
de verdad. Eddie no es la clase de mujer que se da por
vencida al primer revés. No
cree que Tom y tú estéis legalmente casados, piensa que
estás engañándolo con un
certificado de matrimonio falso.
— Si ese es el problema — suspiró la joven —, no es
difícil comprobarlo: basta
con que le llevéis el certificado a un abogado.
—No me has dejado terminar —replicó Evan—. No necesitamos
comprobarlo,
porque yo ya me encargué de hacerlo cuando Tom llegó aquí
hecho una furia. No te
ofendas —le pidió con una sonrisa culpable — pero mi
hermano heredará una fortuna
cuando nuestra madre muera, y cuando apareció bramando y
maldiciendo, nosotros
no sabíamos nada de ti, ni qué clase de persona eras...
—Pero Tom me dijo que fuiste tú quien lo hizo cambiar de
opinión respecto a
la anulación —lo interrumpió ella de nuevo.
—Y es cierto —asintió él, echando hacia atrás su sombrero
vaquero—. Un día
de estos te dejaré leer el informe sobre ti que me hizo
un detective privado que
contraté. Gracias a él pude entrever cómo eras en
realidad, que no podías ser una
arpía mercenaria. No, tú eres la clase de esposa que las
madres sueñan para sus
hijos: sencilla, cariñosa, trabajadora... En este mundo
tan falto de ternura y
compasión, eres como una rara flor, Penélope, y así se lo
dije a mi hermano. Solo
quería que supieras que debes andarte con ojo respecto a
Eddie y no bajar la
guardia. Puede haceros daño si no le paras los pies, ¿de
acuerdo?
—De acuerdo —asintió ella con una débil sonrisa—.
Gracias.
—Tom se merece un poco de felicidad —le contestó Evan muy
serio —. Nunca
lo fue demasiado al lado de Marsha: ella no podía
soportar perderlo de vista cinco
minutos. Ya es hora de que deje atrás el pasado.
— Yo pienso lo mismo —murmuró ______—. Cuidaré de él,
Evan, te lo prometo. Si
es que él me deja, claro — añadió con voz queda.
— Según tengo entendido, llevas haciéndolo ya tres años
—dijo Evan con una
sonrisa afectuosa—. Será mejor que regresemos —dijo
poniendo otra vez el coche
en marcha.
Cuando llegaron a la casa, Tom estaba furioso. Lanzó una
mirada furibunda a
Evan en cuanto los vio aparecer, pero fue aún peor la que
dirigió a ______, que casi
sintió deseos de esconderse debajo de la mesa del salón.
Theodora fingió no haber advertido la tensión entre ellos
mientras los
conducía a ambos a su cuatro por cuatro para ir a Tom a
comprar algunas
cosas. En realidad podría haber ido ella sola, pero
______ comprendió que los había
llevado consigo para intentar distender el enrarecido
ambiente.
La matriarca de los Kaulitz parecía conocer a todo
Jacobsville, ya que a
cada paso que daban, iban saludándola todas las personas
que se encontraban.
—Aquellos son los Ballenger, Calhoun y Abby —le dijo
Teodora a ______ en la
tienda de ultramarinos, señalando a un matrimonio que
había junto a la caja. Ella era
muy joven, y estaba pendiente de tres chiquillos que no
paraban un momento—. Y
esos son sus tres hijos: Terry, Matt y Edd. La cuñada de
Abby, Shelby, es una mujer
encantadora, y está casada con el hermano de Calhoun,
Justin. He oído que ella está
embarazada otra vez. Está empeñada en tener una niña,
aunque es comprensible,
después de tantos varones.—Mientras ______ escuchaba a
Theodora, advirtió mirando con
el rabillo del ojo, que Tom seguía con la misma cara de
pocos amigos, y, de vuelta a casa, durante la cena, Tom continuó igual de
callado y taciturno.
— Tom nos ha dicho que haces un pastel de manzana
buenísimo, ______ —le dijo
Evan por sacar conversación.
— Bueno, a mi padre al menos se lo parece —dijo ella con
modestia—, y odia
tener que compartirlos con nadie.
— No le culpo —dijo Evan —.Yo llevo soñando desde pequeño
con poder
comerme yo solo uno de los pasteles de Jeanie May. Mi
madre siempre nos sirve
unas porciones ridículas.
— Su idea de una porción es dos tercios del pastel —le
aclaró su madre riendo.
—No le hagas caso, _______, nos mata de hambre —le dijo
Evan siguiendo con la
broma—. Cualquiera puede ver que me estoy quedando en los
huesos...
______ no podía dejar de reírse, y sus ojos brillaban
mientras escuchaba a Evan,
mirándolo divertida. Sin embargo, Tom, sentado frente a
ella, no se reía. Estaba
atormentándose al ver que ella parecía preferir a Evan, y
se le estaban ocurriendo
las ideas más absurdas acerca de ellos dos. «______ se
sintió atraída hacia él desde
que lo conoció», se decía, «y hoy... hoy accedió a irse
con él en el Jeep sin pensárselo
dos veces. Y mírala ahora, escuchándolo embobada...»
Creía estar perdiéndola.
Pensaba que, si todo lo que había sentido por él no había
sido más que la curiosidad
propia de una virgen, habiéndola satisfecho, probablemente
ya no le interesaría en
absoluto. ¡Dios!, ¿qué iba a hacer si se enamoraba de
Evan? Su rostro se contrajo,
angustiado por los celos, pero bajó la vista al plato
antes de que nadie pudiera
notarlo.
Después de la cena se pusieron a ver en la televisión una
comedia que a ______ le
encantaba, pero su entusiasmo se disipó pronto al ver que
Tom se levantaba en medio
de la película diciendo que tenía que hacer unas
llamadas.
Al cabo de un rato, ______ se excusó también y fue al
estudio, esperando poder
hablar a solas con Tom, pero no estaba allí. Con un
profundo suspiro salió al porche
y se sentó en las escaleras, observando deprimida el
oscuro horizonte.
De pronto, inesperadamente, escuchó abrirse y cerrarse la
puerta detrás de
ella y, pensando que era Tom, se levantó y se giró, pero
se trataba de Harden. De
todos los hombres a los que había conocido, ninguno le
ponía tan nerviosa como aquel.
—¿Molesto? —le preguntó el hermano de Tom en un tono
quedo.
—No, yo... solo quería tomar un poco de aire fresco—balbució
______—, pero
hace bastante frío. Será mejor que vuelva dentro.
Él la retuvo agarrándola muy suavemente por el brazo.
—No tienes por qué tenerme miedo —le dijo—. Mi
hostigamiento, como lo llama
mi madre, no tiene nada que ver contigo.
______ se relajó un poco.
—Tom lleva toda la noche observándote —prosiguió Harden—.
Parece
preocupado. ¿Habéis discutido por algo?
—No —replicó ella—. De hecho, esta mañana las cosas entre
nosotros iban
mejor que nunca, pero desde que llegamos aquí... no sé,
es como si se hubiera
cerrado a mí. No hago más que pensar que tal vez haya
vuelto a cambiar de idea
respecto a nuestro matrimonio—suspiró lanzando las manos
al aire—. Ya no sé lo que
quiere. ¿Y si echa de menos a Eddie y está enfadado
porque se siente atrapado conmigo?
—¿No será que está celoso? —apuntó Harden—. Ya veo que no
se te había
pasado siquiera por la cabeza esa posibilidad —añadió al
ver la estupefacción en el
rostro de la joven—. Mi madre me ha dicho que no estaba
precisamente contento
cuando te fuiste con Evan en el Jeep.
—Um... pues sí —respondió ella confusa—. Pero es que Evan
quería hablarme de
la llamada de Eddie. Me ha dicho que telefoneó antes de
que llegáramos. Tu hermano
cree que quiere poner a Tom en mi contra.
—¿Y se lo has explicado a Tom?
—No he podido —le dijo ella frustrada—. Parece que esté
evitándome. ¿De
verdad crees que sea que esté celoso? Me parece
imposible. Ni siquiera me quería
por esposa... Bueno, él me desea, pero... —murmuró
sonrojándose.
Harden se echó a reír, sorprendiendo a la joven, que no
hubiera creído que
fuera a escuchar jamás ese sonido de su garganta.
—Piénsalo. Si dejas de infravalorarte, te darás cuenta de
que le importas más
de lo que crees.
Ojalá tuviera razón, se dijo ______. Tal vez tuviera
razón en lo de los celos.
Eso desde luego explicaría su repentino cambio de humor.
—Gracias, Harden. Creo que iré dentro, a buscar a mi
marido —le dijo con una
sonrisa.
—Verás como todo se arregla —la animó Harden—. Buenas
noches.
—Buenas noches, Harden —respondió ella viéndolo bajar las
escaleras del
porche y dirigirse a su coche. En el fondo era muy
agradable, igual que el resto de la
familia de Tom. Volvió a entrar, dio las buenas noches a
Theodora y Evan, y subió las
escaleras, preguntándose si tendría el coraje suficiente
como para tratar de seducir
a su propio marido.
Capítulo 12
Apenas eran las diez de la noche, pero cuando Penélope
entró en el dormitorio
al que Tom había subido sus maletas, lo encontró en la
cama. No estaba segura de
si estaba dormido o no. La luz de la mesilla estaba
encendida, pero tenía los ojos
cerrados, y su pecho, cubierto solo en parte por la
sábana blanca, subía y bajaba
rítmicamente.
—¿Tom? —lo llamó en voz baja. Al ver que no contestaba,
la joven dejó
escapar un largo suspiro, sacó el camisón de la maleta y
fue al cuarto de baño a
cambiarse. Aquella no era la noche que había imaginado.
Cuando volvió al dormitorio,
minutos después, se sentó a su lado en la cama,
observándolo largo rato, para
finalmente apagar la luz con resignación y meterse bajo
la sábana ella también.
Sin embargo, no conseguía dormirse. Empezó a dar vueltas,
recordando tan
vividamente la pasión que había surgido entre ellos solo
horas antes. Ahora que
conocía lo que era el deseo, lo estaba sintiendo con
tanta intensidad, que casi
parecía dolor.
—¿No puedes dormir? —inquirió la profunda voz de Tom,
sobresaltándola. No
sonaba soñoliento. Seguramente se había hecho el dormido.
—La verdad es que no —murmuró ella.
Tom extendió el brazo y la atrajo despacio hacia sí. La
mano de ______ rozó su
cadera, y solo entonces se dio cuenta de que no llevaba
puesto nada.
Tom la notó tensarse de repente y se rio entre dientes.
—¿Todavía sientes vergüenza después de lo que hicimos
esta mañana? —le
preguntó—, ¿o es que soy el hombre equivocado? —añadió
con sarcasmo.
—¿Qué quieres decir con eso? —inquirió ______.
— Llevas todo el día detrás de Evan —respondió Tom
pasando sus manos por
el cuerpo femenino, y acariciando los sensibles pezones
con los pulgares —.¿ Ya te
están resultando pesados los votos matrimoniales?
—Tom, eso no es cierto —protestó ella—. Tu hermano me
parece muy agradable,
pero no llevo todo el día detrás de él — se defendió. Los
dedos de Tom se
hundieron en su cintura.
— No esperaba que lo admitieras. Y supongo que tampoco
puedo culparte
porque, de un modo u otro, fui yo quien nos metió en este
embrollo.
Un «embrollo», eso era lo que pensaba que era su
matrimonio, se dijo ______
entristecida.
—Creía que estabas hablando por teléfono, y fui al
estudio a buscarte, pero no
estabas allí —le dijo.
— Llamé desde aquí arriba —contestó él —.Tenía que
telefonear a Eddie.
______ sintió deseos de ir a retorcerle el cuello a
aquella mujer. Las
advertencias de Evan no habían sido en vano después de
todo. Eddie no estaba
dispuesta a darse por vencida, y Tom no había tenido
reparos en contestar a su
llamada desde el hogar de su familia. Entonces ella
estaba en lo cierto: se estaba
arrepintiendo de haber renunciado a ella.
Tom notó cómo el cuerpo de _______ se ponía rígido, y su
corazón comenzó a
latir apresuradamente. Aquel era el primer signo que le
daba alguna esperanza de
que no todo estaba perdido. Tal vez ella sentía algo por
él.
—¿No tienes nada que decir? —la pinchó para hacerla
hablar.
La joven apretó los dientes enfadada.
— Sí, que puedes soltarme. Creo que ahora ya podré
dormir.
—¿Eso crees?
Tom echó a un lado la sábana y, pillando a ______
desprevenida, sus labios se
cerraron sobre uno de sus senos, tomando el pezón a
través de la fina tela del
camisón.
El gemido que emitió ______ fue como música para sus
oídos. Sin dejar de
besarla y acariciarla, se deshizo del camisón y deslizó
las manos arriba y abajo por
su suave cuerpo desnudo.
—¿Puedo tenerte sin tener que forzarte? —le preguntó en
el oído.
— Sí —musitó ella en un hilo de voz. Le hincó las uñas en
la espalda,
atrayéndolo hacia sí, y abriendo las piernas para darle
acceso a la parte más íntima
de su cuerpo—. ¡Tom...!
Tom jadeaba extasiado, invadiéndola una y otra vez, y
ella repetía su nombre
de un modo incoherente, agarrándose a él.
— ¡No pares, Tom, no... pares..!
—Eres muy ruidosa, y eso me encanta... —le dijo él con
voz ronca—. Y me
encanta tu tacto, y tu sabor... Dime que me deseas,
______.
— ¡Te... te deseo... aaah! —______ apenas podía
pronunciar las palabras.
Estaba matándola. El placer parecía demasiado increíble
como para soportarlo, y
tenía la sensación de que iba a perder el conocimiento.
Finalmente Tom no pudo seguir con aquel frenético ritmo,
y los satisfizo a
ambos, dejando escapar un grito salvaje.
Minutos más tarde yacían juntos, empapados en sudor.
______ se sentía exhausta,
y los párpados le pesaban de tal modo que, al cabo de un
rato, se quedó dormida en
brazos de Tom.
Al día siguiente regresaron al rancho Mathews. Tom estuvo
más distendido
durante el viaje, pero al final del día parecía otra vez
taciturno y malhumorado, y no
le dijo a ______ nada sobre volver a dormir juntos
aquella noche. Los días siguientes
fueron iguales: ella siguió durmiendo en su habitación,
en la casa, y él en el barracón,
como si no fueran un matrimonio.
Extrañamente, él se mostraba amable con ella, incluso
afectuoso, pero no la
besaba ni la tocaba. En cambio sí la observaba, todo el
tiempo, con los ojos
entornados, como si estuviera decidiendo qué rumbo iba a
tomar su relación.
_______ seguía preocupada por la llamada que Tom había
hecho a Eddie, y no
hacía más que preguntarse si su deseo por ella habría
disminuido a causa de la
influencia de la otra mujer.
—¿Qué os ocurre a Tom y a ti? —le preguntó a ______ su
padre una mañana en la
cocina, después del desayuno.
—¿A qué te refieres? —respondió ella poniéndose a la
defensiva. Sabía muy
bien a qué se refería. Tom llevaba un par de días sin
aparecer para el desayuno.
—Bueno, pues a que Tom y tú estáis casados — dijo Ben—,
pero no actuáis
como un matrimonio. Además, desde que volvisteis de
visitar a su familia, los dos
parecéis estar muy serios y callados.
—Tom telefoneó a Eddie mientras estábamos allí —le
contestó _______
quedamente—. No sé si está buscando una salida, o
tratando de hacer que yo le pida
el divorcio, pero sé que no es feliz a mi lado —se quedó
callada un buen rato—. ¿No
tenías que estar en El Paso a las once para una reunión?
—inquirió, tratando de
evitar más preguntas personales.
—Sí, sí, me iré dentro de un minuto, pero, si no quiere
estar contigo, ¿por qué
no tramita la anulación? -La joven se sonrojó
profusamente.
—Por las razones obvias —contestó sin mirar a su padre.
Ben enarcó las cejas, y comprendió.
—Bueno, pero, si vosotros ya... en fin... ¿por qué no
estáis viviendo juntos
entonces? Podríais quedaros con la casa que les alquilaba
a los Dobb, si ese es el
problema.
—Es más que eso, papá —murmuró la joven, sintiendo que
las lágrimas le
quemaban los ojos.
—¿Qué es entonces?
A ______ se le cayó la tapadera que tenía en las manos, y
con el estruendo que
provocó ni ella ni su padre oyeron entrar a Tom por la
puerta principal. El capataz se
quedó escuchando en el vestíbulo al oír la voz de ______,
entrecortada por la emoción.
—Te diré qué —sollozó la joven—: Tom no me ama. Nunca me
ha amado.
Tampoco es que yo esperara que pudiera llegar a
enamorarse de mí, pero tenía la
esperanza de que...
No pudo acabar la frase, porque la angustia no dejaba que
las palabras saliesen
de su garganta, y su padre la abrazó, dejando que llorase
en su hombro.
—Mi pobre niña —le dijo dándole unas palmadas en la
espalda—. Y seguro que ni
siquiera le has dicho que estás loca por él, ¿no es así?
Tom se quedó de piedra al oír aquellas palabras.
—N...no, no he sido capaz —gimió _______—. Nunca, en
estos tres años... no he sido
capaz. Y luego nos casamos por accidente, y yo... yo
sabía que él nunca querría por
esposa a alguien como yo... pero, ¡oh, papá, lo amo
tanto...! ¿Qué puedo hacer?
Tom entró en la cocina muy despacio, y se quedó allí de
pie, mirando a padre
e hija, abrazados.
—Podrías intentar decírmelo —le dijo con aspereza.
______ dio un respingo y alzó la cabeza sorprendida. Su
padre se apartó de ella,
con una sonrisa traviesa en los labios, y se despidió.
—Ya voy tarde. Nos vemos después del almuerzo.
Tom y ______ ni siquiera lo oyeron marcharse. Él seguía
mirándola fijamente,
pero ella apenas podía distinguir la expresión de su
rostro por las lágrimas que
rodaban incesantes por sus mejillas.
— ¡Oh, Dios mío! —exclamó desesperada—. ¿Por qué tenías
que estar
escuchándonos?
—¿Y por qué no? —inquirió él acercándose a ella, y
tomándola por los brazos—.
Vamos, dímelo a la cara, dime que me amas —la desafió con
la mandíbula apretada,
sin dejar que su rostro delatase sus sentimientos.
— ¡Muy bien!, ¡te amo sí, te amo! —le gritó _______ con
el rostro rojo de ira— ¿Ya
estás satisfecho?
—Todavía no —murmuró él en un tono seductor—. Pero creo
que puedo
solucionarlo ahora mismo...
Empezó a besarla de un modo muy sensual. Parecía que
hubieran pasado siglos
desde la última vez que habían hecho el amor. Días de
educadas conversaciones,
noches de solitario tormento... _______ se abrazó a él,
recibiendo encantada las caricias
enloquecedoras en sus senos, y la presión de las caderas
de Tom contra las suyas.
— Solo un minuto... dame un minuto... —farfulló él
apartándose un momento
para ir a cerrar la puerta. En cuanto estuvo de nuevo a
su lado, sus manos se fueron
directas a los botones de la blusa de ______, y después a
los de sus vaqueros. Tras
deshacerse de la ropa, se sentó en una silla de la
cocina, y la colocó a horcajadas
sobre él.
Se desabrochó el cinturón con urgencia, dejándolo caer al
suelo, y a
continuación se oyó el ruido de una cremallera bajándose.
Al fin liberado, Tom la
hizo descender sobre él, mirándola a los ojos mientras
ella lo admitía dentro de sí.
—Perdóname —masculló—, no podía esperar más...
— Yo tampoco —respondió ella besándolo —. Te quiero, Tom,
te quiero...
—gimió extasiada mientras él se movía debajo de ella.
—Y yo a ti, vida mía, y yo a ti... —murmuró él—. ¡Oh,
Dios, te amo más que a mi
propia vida...! —oyó como ella contenía la respiración,
aturdida, y lo repitió una y otra
vez, haciéndola subir y bajar sobre él, a un ritmo que,
al cabo de un rato, los llevó a
los dos a los cielos.
La explosión que se desató en el interior de ambos los
dejó temblando de pies
a cabeza. Tom se rio suavemente y la besó con dulzura.
—Basta de nuevas técnicas surgidas de la desesperación —
murmuró—. Vamos
arriba, estaremos más cómodos.
Horas después seguían en la cama, _______ con la cabeza
apoyada en el hueco del
cuello de Tom.
— Deberíamos vestirnos —murmuró la joven con desgana—. Mi
padre volverá
en cualquier momento.
—Le eché el cerrojo a la puerta de la entrada antes de
subir —respondió Tom,
besándola suavemente.
— Siempre tan previsor —se rio ______, acomodándose en
sus brazos — .Tom
—le dijo al cabo de un rato — , Harden me dijo que
estabas celoso de Evan.
—Es verdad, lo estaba. Celoso de él, de Hale... lo
estaría de cualquier hombre
que se te acercase. No sé cómo he podido estar tan ciego
estos tres años,
teniéndote todo el tiempo a mi lado, y haber sido incapaz
de comprender que te
amaba. Lo habría echado todo a perder si no hubiera sido
porque Evan me convenció
de no tramitar la anulación —bajó la vista hacia ella—.
Pero tú tampoco me has
puesto las cosas demasiado fáciles. La primera vez que
hicimos el amor, estaba
convencido de que lo único que sentías era curiosidad y
atracción física.
—He estado enamorada de ti desde el día en que llegaste
al rancho —le dijo
______—. Desde entonces has sido todo mi mundo.
— Y tú el mío —respondió él abrazándola—. Es solo, que me
ha llevado
demasiado tiempo darme cuenta. Sin ser consciente de
ello, no hacía más que
alejarme de ti cada vez que tú intentabas acercarte, tal
vez porque sentía que no
tenía nada que ofrecerte. No es fácil perder el miedo al
compromiso.
Se quedaron callados largo rato, y finalmente ______
formuló la pregunta que
estaba atormentándola desde hacía días:
—Tom, ¿por qué llamaste a Eddie el otro día?
— Ya sabía yo que antes o después llegaríamos a eso —dijo
él con una sonrisa
maliciosa—. Evan me dijo que había llamado, y que estaba
decidida a crear problemas
entre nosotros, así que yo le devolví la llamada, para
que le quedara claro que
nuestro matrimonio no solo era perfectamente legítimo,
sino también que estoy
desesperadamente enamorado de mi esposa. No creo que
volvamos a saber de ella.
Nunca pensé que pudiera ser una persona tan vengativa.
_______ suspiró aliviada, y se incorporó un poco para
mirarlo a los ojos, mientras
Tom no dejaba de mirar embelesado sus senos.
—Tom, por eso me llevó Evan a dar el paseo en el Jeep,
para advertirme de
lo que Eddie se traía entre manos —le explicó—. Quería
habértelo explicado, pero tú
me rehuías todo el tiempo.
— ¡Y el muy canalla no me dijo nada! —exclamó Tom
echándose a reír.
—Cuando Harden me dijo que tal vez estuvieras celoso, eso
me dio esperanzas
—murmuró ella—, el primer atisbo de esperanza de que
sentías algo por mí.
—Lo mismo me pasó a mí aquella primera noche que pasamos
juntos en casa de
mi familia —le confesó él—, cuando te pusiste a la
defensiva por esa llamada que
hice a Eddie. Nunca olvidaré la pasión con que hicimos el
amor —susurró contra sus
labios.
— Yo tampoco —respondió ella, mirándolo a los ojos. De
pronto notó que su
cuerpo se tensaba, y que el fuego se estaba reavivando en
su interior—Tom...
La mandíbula de Tom se puso rígida. La tomó por la
cintura y la alzó,
colocándola encima de él.
—Lo sé... —murmuró—, yo también te necesito otra vez,
cariño...
—Pero yo... no creo que pueda hacerlo de este modo... —balbució
_______ insegura.
—Claro que puedes —se rio él entre dientes — . Yo te
enseñaré. Así, ______, así...
A la joven le sorprendió ver que sí podía, y pasó
bastante tiempo antes de que
volvieran a levantarse y a vestirse.
— Y yo que creía que eras una chica tímida de campo...
—se rio Tom cuando
estuvieron sentados en el comedor, tomando café y pastel
de manzana.
—Es culpa de la compañía que frecuento —replicó ella
divertida—. Y por cierto,
tenemos un problema.
—¿Estás embarazada? —inquirió Tom en un tono esperanzado.
—Eso no sería un problema —repuso ella riéndose—. Me
refería a que estamos
casados, pero no tengo anillo de matrimonio. ¿Te parece
bonito?
Tom sonrió con malicia y sacó una cajita del bolsillo del
pantalón.
—Ahora sí.
Se la tendió a ______, y la joven la abrió con las manos
temblorosas por la
emoción, hallando en su interior un sencillo anillo de
oro con incrustaciones de
diamante.
—Es precioso, Tom —murmuró admirada—. Pero, ¿y el tuyo?
—inquirió
fingiéndose enfadada—. Vas a llevar un anillo de casado,
Tom Cade Kaulitz. No
pienso dejar que todas las solteras de Texas intenten
traspasar mis dominios.
—Está bien, está bien... —accedió él riéndose—. Hoy mismo
iremos a la ciudad y
me compraré uno.
______ y Tom se trasladaron a la casita que Ben había
tenido alquilada a los
Dobb, y varias semanas después, la joven subió una tarde
al que fuera su hogar, para
darle a su padre dos regalos: uno de sus estupendos
pasteles de manzana, y la
noticia de que iba a ser abuelo. Ben Mathews no podría
haber dicho cuál le había
hecho más feliz.
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 6 - Connal
HOLA!! BUENO ESTE ES EL FINAL ... GRACIAS POR LEER LA NOVELA ... AHORA SIGUE HARDEN :)) ... BUENO NOS VEMOS EN LA PROXIMA NOVELA, HASTA LUEGO.
AUTORA: DIANA PALMER.
TOM CADE KAULITZ: CONNAL CADE TREMAYNE
______ MATHEW: PENELOPE MATHEW
GRACIAS .....
Termino o.O :(
ResponderEliminarSube pronto
Me encantooo!!
ResponderEliminarMe gusta que tiene ilación con las fics anteriores...
A leer la siguiente ;)
Me encantooo!!
ResponderEliminarMe gusta que tiene ilación con las fics anteriores...
A leer la siguiente ;)
Hay mi Tom celoso jajaja me encanto virgi
ResponderEliminar