miércoles, 25 de mayo de 2016

NUEVA NOVELA

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PASENSE :))

10 11 y 12 - capitulos finales

Capítulo 10
______ y Tom salieron hacia Jacobsville a la mañana siguiente. Mientras hacía el
equipaje, la joven había estado dudando qué ropa llevarse, pero finalmente había
escogido las prendas más elegantes y clásicas que había en su ropero. Estaba segura
de que a la madre de Tom le parecería muy provinciana su forma de vestir, pero no
le expresó sus temores a él, quien, desde que se sentara al volante, estaba muy
callado.
— ¿No estarás arrepintiéndote, verdad? —le preguntó insegura—, de
presentarme a tu madre, quiero decir.
— ¿Por qué tendría que arrepentirme? —inquirió Tom mirándola atónito.
— Bueno... —comenzó la joven girando el rostro hacia la ventanilla—, es que yo
no sé nada de refinamientos ni de etiquetas. La verdad es que me he pasado la mitad
de la noche despierta, preocupándome por qué pasaría si me pongo nerviosa y
derramó el café en una alfombra o algo así.
Tom extendió el brazo y le tomó la fría mano, entrelazando los dedos con los
de ella y apretándoselos suavemente. _______ se volvió para mirarlo.
—Escucha, ______, mi madre es la esposa de un ranchero, y tan llana como tu
padre. Nuestra casa no es como esas que salen en las revistas de diseño y, si
derramaras el café, simplemente te pediría que fueras a la cocina por algún
producto para limpiar la mancha. Y respecto a esa bobada de la etiqueta, Jeanie May,
la mujer que ayuda a mi madre en las tareas de la casa desde hace años, prepara
unas comidas tan buenas que nadie es capaz de preocuparse por cursilerías cuando
se sientan a la mesa. La única hostilidad que encontrarás es la de Harden. Le
fastidiará tener que darte conversación o entretenerte en un momento dado, pero
no se lo tomes en cuenta. No tiene nada contra ti, es así de asocial.
—Tom... ¿qué le ocurrió? Alguien debió herirlo terriblemente, o debió
pasarle algo para que esté tan resentido.
El vaquero la miró un instante antes de contestar.
—Bueno, antes o después te enterarás, así que supongo que será mejor que te
lo cuente yo: aproximadamente un año después de que Evan naciera, nuestros padres
se separaron, y al poco mi madre conoció a un sargento de los marines, y se
enamoraron. Eran los años sesenta, y él tuvo que ir a luchar en la guerra de Vietnam.
No regresó. Mi madre se había quedado embarazada de Harden, y acabó volviendo
con mi padre, que llevaba todo ese tiempo rogándole que lo perdonara y que le diera
otra oportunidad. Mi padre adoptó a Harden, dándole su apellido, pero Jacobsville es
una ciudad pequeña, y los niños son muy crueles, así que, cuando Harden empezó a ir
al colegio pronto descubrió de un modo muy poco delicado que no era hijo de quien él
creía.
—Y le echa la culpa a tu madre —adivinó _______.
— Así es. Harden no puede perdonarle que se lo ocultara, y tampoco que sea el
fruto de una relación que tuvo lugar cuando ella y nuestro padre aún estaban
casados ante la ley. No soporta la idea de ser hijo bastardo, se siente como una
especie de paria.
—Pero tu padre lo adoptó, ¿es que eso no cuenta para él? —inquirió. Tom
meneó la cabeza.
— Harden es de la vieja guardia, tremendamente conservador, con unos
principios rígidos y anticuados —dijo mirándola con una media sonrisa—. Te
apostaría lo que fuera a que aún es virgen.
______ abrió mucho los ojos, incrédula. ¿Harden... virgen? Era imposible. Con
lo increíblemente atractivo que era, con ese físico, y aquel halo de misterio a su
alrededor...
— ¡Oh, vamos, Tom, no digas bobadas! —le dijo riéndose.
—Lo digo en serio —respondió él frunciendo el entrecejo—. Harden es diácono
en nuestra parroquia, y canta en el coro. De hecho, durante un tiempo estuvo
considerando el hacerse sacerdote.
La joven nunca lo hubiera creído.
—¿Qué edad tiene ahora?
—Tiene un año más que yo, treinta y uno —contestó Tom — . ¿Sabes? Lo más
gracioso es que, aunque él tiene mucho resentimiento hacia ella, para mi madre
Harden siempre será el favorito. Creo que realmente amaba a aquel hombre. Arregló
las cosas con mi padre, y fueron felices mientras él vivió, pero me parece que nunca
llegó a olvidar aquel amor.
— Supongo que es comprensible que a Harden le resulte difícil perdonarla,
pero a mí tu madre me da mucha lástima.
—Te aseguro que cuando la conozcas no sentirás lástima en absoluto. Es una
mujer con mucho espíritu, igual que tú.
_______ echó la cabeza hacia atrás y sonrió, mirandolo amorosa. Los
recuerdos de la noche anterior acudieron en tropel a su mente, haciendo que se le
colorearan las mejillas.
Tom detuvo el coche al llegar a un cruce, y la miró, leyendo en sus ojos.
—¿Rememorando la noche pasada? —inquirió en un tono quedo, girándose hacia
ella.
— Sí — murmuró ella.
La respiración de Tom se había tornado más rápida, como si él también
estuviese recordando, y de pronto bajó la vista al pecho de la joven.
—Anoche, cuando te besaba, me parecía como si tu piel fuera seda —le dijo.
La joven lo miró llena de deseo, y se inclinó hacia él, pero él la tomó por la
barbilla y la miró a los ojos.
—Este no es el lugar más apropiado... Ni tampoco el momento... —farfulló
tragando saliva.
Pero aun así, miró detrás de ellos y, al cerciorarse de que no había ni un solo
coche a la vista, puso el coche en punto muerto.
—Aunque por otra parte, qué diablos... Ven aquí dijo desabrochándole el
cinturón de seguridad y atrayéndola hacia sí.
La besó apasionadamente, mientras _______ le echaba los brazos al cuello,
respondiéndole con fervor, pero cuando ya estaban derritiéndose el uno contra el
otro, la molesta bocina de un vehículo detrás de ellos los sobresaltó, haciendo que
Tom se apartara de ella. Miró por el retrovisor y vio que se trataba de un enorme
camión. El conductor parecía estar impacientandose.
— Obviamente no es un hombre casado —masculló Tom con fastidio. Volvió a
poner el coche en marcha pisó el acelerador, y tomó la autopista, volviendo al rato la
cabeza hacia la joven, con una mirada hambrienta—. Esta noche te tendré, no pienso
esperar más.
—Pero tu familia... nos oirán... —balbució _______ insegura, y más roja que la grana.
—La casa es enorme. Dormiremos en un dormitorio apartado de los otros.
—Es que no puedo estar callada cuando empiezas a besarme y acariciarme...
—murmuró _______—. Es como si perdiera el control.
— Yo también lo pierdo cuando estoy contigo —le aseguró él con una sonrisa.
Ella volvió a sonrojarse, y lo miró embelesada, como si quisiera aprender cada
uno de sus rasgos de memoria.
—Cariño, si no dejas de mirarme de ese modo, voy a tener que aparcar el
maldito coche y hacerte el amor en la cuneta —le advirtió él.
—No me importa donde sea —susurró ella temblorosa—. Oh, Tom, por favor...
te deseo tanto...
Tom apretó la mandíbula, sintiendo que se estremecía por dentro. A lo lejos vio
el cartel de un motel, y, sin pensarlo dos veces, tomó el desvío y detuvo el coche en
el aparcamiento.
—¿Estás segura? —inquirió mirándola muy serio, la necesidad de la joven era
tan grande que ni si su timidez la hizo echarse atrás.
—Sí —musitó en un hilo de voz, sonrojándose aún.
Tom apagó el motor, salió del vehículo, y al cabo de unos minutos regresó
con una llave en la mano. No dijo otra palabra hasta que no estuvieron en la
habitacion, con la puerta cerrada.
—¿Quieres que use algo? —le preguntó antes de tocarla.
______ no dudó. Lo amaba, y si de aquello nacía otra vida, sería lo mejor que
le podría pasar. Además, él deseaba un hijo desesperadamente.
— No —le dijo acercándose a él confiada —no nada.
Tom la atrajo hacia sí. Estaba ya tan excitado, que todo su cuerpo temblaba.
—No sé cuánto tiempo podré resistir —susurró contra sus labios—, pero
intentaré excitarte lo bastante como para hacerte soportable el dolor. Y, si pierdo
el control, te prometo que te compensaré después.
Las manos de Tom empezaron a desabrochar uno tras otro los botones del
vestido de _______, y ella se quedó muy quieta, dejándolo hacer, hasta que estuvo
completamente desnuda ante él.
El modo en que la estaba mirando hacía que a la joven le ardiesen las mejillas
de rubor, pero también la halagaba inmensamente sentirse tan deseada. Tom echó
hacia abajo la colcha y la sábana, depositándola sobre el colchón, y se dispuso a
quitarse él también la ropa.
_______ había visto imágenes y fotografías de hombres desnudos, pero nada la
había preparado para la visión de Tom sin ropa encima. Era magnífico, tan
musculoso y varonil. Excitado como estaba, cierta parte de su anatomía resultaba un
poco amenazante, por lo que la joven contuvo el aliento cuando fue hacia ella.
—No tengas miedo —le dijo él, echándose junto a ella—. Cuando llegue el
momento te aseguro que estarás lista para recibirme dentro de ti.
Tomó los labios de _______ y deslizó la mano desde el pecho de la joven hasta la
cadera, el muslo... y otra vez volvió a ascender hacia la turgencia de su seno.
El pudor de _______ comenzó a disiparse a medida que los expertos dedos de
Tom avanzaban con seguridad y delicadeza por su cuerpo virginal. De pronto Tom
levantó la cabeza y se quedó observándola mientras le acariciaba los senos, el
estómago, y finalmente aquel lugar que la definía como mujer. Cuando la tocó en ese
punto, en lo más íntimo, _______ se estremeció, y trató de apartarse de él.
—No —le susurró él tiernamente, besando sus párpados—. Esto es necesario.
Tienes que entregarte a mí por completo, o podría hacerte daño aún sin pretenderlo.
Vamos, solo quiero enseñarte cómo será. Relájate, pequeña, y entrégate a mí.
Tom la besó con sensualidad, mientras _______ dejaba que sus dedos la
exploraran. Su cuerpo reaccionó extasiado ante las nuevas sensaciones que estaba
despertando en ella, y empezó a arquearse hacia él.
—No te resultará difícil, cariño, ya lo verás —murmuró Tom sonriendo contra
sus labios—. Ahora empieza, pequeña, ahora...
El beso se hizo más profundo mientras los dedos de Tom seguía
atormentándola dulcemente, moviéndose dentro de ella con un ritmo delicioso que la
hacía arquearse y jadear. Era una sensación tan intensa, que ______ creyó que no
podría resistirlo, y le clavó las uñas en los hombros desnudos.
Tom sonrió al ver el placer reflejado en el rostro femenino, y se inclinó para
tomar uno de sus pechos en la boca, succionando al mismo ritmo que sus dedos se
introducían en ella. Y, de pronto, _______ empezó a convulsionarse. Estaba
alcanzando el éxtasis.
Tom retiró la mano, le abrió las piernas, y la penetró con suavidad, pero sin
dudar. _______ gritó, y los ojos de ambos se encontraron en el mismo momento en
que él la poseyó. A pesar del dolor, _______ no se apartó de él, y la molestia poco a poco
fue disipándose, dejando lugar solo al goce que le producía cada embestida de
Tom.
Por unos segundos el rostro contraído de Tom se convirtió solo en una
mancha borrosa, y ______ cerró los ojos, concentrándose en el placer, hasta que de
repente lo oyó gritar a él también, y convulsionarse como ella había hecho momentos
antes.
Al cabo de unos segundos volvió a abrir los ojos sintiéndose una mujer nueva,
renacida. Su piel estaba húmeda y fría, y también la de él. Tom estaba tumbado
sobre ella, habiendo caído exhausto por la pasión, que le había exprimido hasta la
última gota de energía. _______ lo rodeó con sus brazos tiernamente, apretándolo
contra sí. Se movió un poco, y lo notó todavía dentro de ella, como si se hubieran
convertido en uno solo.
—¿Te he hecho mucho daño? —inquirió Tom en su oído.
— No —murmuró ella dulcemente —. Ha sido tan hermoso... Ojalá tenga un
bebé —susurró—. ¿Te molestaría que me quedara embarazada tan pronto? —inquirió
insegura.
Tom meneó la cabeza con una sonrisa.
—Te dije que me gustaría tener un hijo, ¿no?
Pero ella se había quedado mirándolo pensativa.
—Pero, ¿y si...? Si no pudiera dártelo... tú... ¿te divorciarías de mí? —le
preguntó angustiada ante la idea.
— ¡No!, ¡claro que no! —exclamó él frunciendo las cejas —.Este no es un
matrimonio basado en condiciones, _______. Si no pudieras tener hijos, no pasaría
absolutamente nada, así que deja de preocuparte.
—De acuerdo —murmuró ella sonriendo y relajándose al fin, dejando escapar
un suspiro de felicidad—. ¿Podríamos hacerlo otra vez, Tom?
—No digo que no me gustaría —contestó él con una sonrisa seductora,
haciéndola rodar hacia el lado— pero le dije a mi madre que llegaríamos para el
almuerzo, y puede matarme si nos retrasamos.
La joven se levantó rezongando, y minutos después, cuando salió del cuarto de
baño, Tom estaba ya listo y esperándola.
— Tom, ¿te parece que este vestido está bien? ¿debería ponerme otra cosa?
—le preguntó _______ preocupada. El la tomó de la barbilla y la besó.
—Así estás perfecta —susurró contra sus labios. —Jamás había alcanzado un
éxtasis semejante con una mujer—le confesó—. No, nunca había experimentado nada
igual. Me has hecho gritar y, Dios, casi perdí el conocimiento por el placer tan
increíble que sentía. No estoy seguro de que me guste perder el control de esa
manera.
________ se sintió orgullosa de haberlo excitado hasta ese extremo, y así se lo
hizo saber, sonriéndole con los ojos.
—Tal vez yo consiga que llegue a gustarte —le susurró en un tono sensual. El
corazón de Tom comenzó a palpitar con fuerza contra sus costillas.
—¿Tú crees? —la desafió.
______ se acercó a él y, con el índice, jugueteó con el botón blanco del cuello
de la camisa.
—Espera y verás —le dijo con picardía. Se puso de puntillas para besarlo en los
labios, en una caricia tentadora, y se alejó, mirándolo coqueta por encima del hombro
mientras salía de la habitación.
Tom la observó atravesar la puerta, sintiendo que le acababa de entregar a ______
una parte de sí.
El resto del viaje, a pesar del interludio en el motel, que los había dejado
saciados a ambos, lo hicieron en un tenso silencio. A pesar de que le había asegurado
que le encantaría a su madre, parecía bastante nervioso.
Entonces, de pronto, Tom le dijo que no quedaba mucho. Tomaron una
desviación, y al cabo de unos minutos pasaron bajo un arco de madera pintado de
blanco, en el que se leía Rancho Kaulitz.
— Ya estamos en casa —anunció Tom dirigiéndole una breve sonrisa.
Y pisó el acelerador, mientras _______ se retorcía nerviosa las manos en el regazo,
rogando por que todo saliera bien. El hogar de los Kaulitz era una enorme casa de
estilo Victoriano, y frente a ella había un cuidado jardín con coloridos parterres y
frondosos árboles.
—Es preciosa —musitó _______ admirada.
—A mí siempre me lo ha parecido —asintió Tom con una sonrisa de
satisfacción—. ¡Mira, ahí viene mi madre!
La joven dio un respingo, pero al girarse no se encontró con una señorona
adusta, sino a una mujer bajita, delgada y morena, de cabello entrecano, vestida con
unos viejos pantalones vaqueros y una sudadera. Tenía las manos, la cara y la
sudadera mojadas, y le chorreaban gotas de agua del cabello.
— ¡Dios mío, pero si ya estáis aquí! —dijo corriendo hacia ellos y abrazando
efusivamente a su hijo. Después se volvió hacia la joven —. Y tú, claro, tienes que ser
_______ —dijo dirigiéndole una amplia sonrisa mientras la sostenía por los hombros,
como escrutándola. Sin embargo, _______ pareció obtener su aprobación, ya que al
instante la besó sonoramente en ambas mejillas y la abrazó—. ¡Qué alegría
conocerte, querida! No podíais haber llegado más a tiempo: Tom, se nos está
saliendo el agua a borbotones en la cocina, Jeanie May no está porque me pidió el día
libre y yo soy incapaz de arreglarlo. ¡Si al menos supiera dónde diablos se ha metido
Evan! —y sin formalidad alguna volvió corriendo a la casa, farfullando entre dientes
y esperando que la siguieran.
_______ se echó a reír. ¡Qué tonta había sido estando nerviosa! Theodora
Kaulitz parecía una mujer sencilla y dicharachera.
—¿No más preocupaciones? —le preguntó Tom con una sonrisa divertida.
— Ninguna —le dijo _______ con convicción.
Tom le rodeó la cintura con el brazo y la atrajo hacía sí, besándola en la frente
mientras echaban a andar hacia el porche.


Capítulo 11
Por desgracia para _______, la calidez de Tom hacia ella pareció desvanecerse a
medida que avanzaba el día. Tras arreglar la rotura del grifo, dejó a _______ ayudando a
su madre a poner la mesa.
—Me alegra tanto ver que al fin está dejando atrás el pasado —le dijo
Theodora con sincera gratitud — no puedes imaginarte lo terrible que ha sido para
nosotros verlo mortificarse por algo que jamás podría haber evitado. Desde que se
marchó, hace tres años, me ha llamado por teléfono, y me ha escrito, pero no es lo
mismo que poder verlo y tenerlo aquí.
—Nosotros hasta hace poco no sabíamos nada de su pasado —le dijo ______ —Mi
padre y yo, quiero decir. Pero siempre nos pareció que Tom tenía clase, era
imposible no darse cuenta de que era distinto de los demás hombres que tenemos
empleados en la hacienda. La verdad es que yo no hacía más que preguntarme cómo
un hombre así podía haber acabado en un rancho tan ruinoso como el nuestro.
—Tom buscaba un lugar donde pudiera ser útil, donde empezar de cero —le
contestó Theodora—. Además, siempre me ha hablado muy bien de tu padre. Bueno,
y... em... también tenía mucho que decir sobre ti la última vez que estuvo aquí.
La joven se sonrojó y bajó la vista al plato que estaba poniendo en la mesa.
—Lo imagino —murmuró—. Estaba furioso cuando se marchó, y no lo culpo
—dijo alzando el rostro hacia la mujer—: tenía todo el derecho a odiarme por no
haberle dicho la verdad.
Theodora la miró a los ojos.
—Te ha hecho mucho daño, ¿no es verdad? —le preguntó de repente,
sorprendiendo a ______ -¿Sabe siquiera lo que sientes por él?
La joven se sonrojó aún más.
—No —contestó. La mano le temblaba al depositar los cubiertos junto al
plato—. Creo que debe pensar que siento una especie de atracción de adolescente
por él. Algo físico. Y tal vez sea lo mejor que piense así, porque no creo que jamás
pueda llegar a ser la clase de esposa que necesita. Yo... yo no soy nada sofisticada
y...
La madre de Tom la interrumpió, rodeando la mesa y dándole impulsivamente
un cálido abrazo.
—Si se le ocurre apartarse de tu lado, lo perseguiré con el palo de la escoba
—le dijo con convicción. Cuando se separó de la joven, le dirigió una sonrisa amable y
cariñosa—. Iré a llamar a Tom, a Evan y a Harden, no pongas esa cara de
preocupación, ______ —le dijo riéndose al ver la aprehensión en su rostro—,
Harden no te morderá.
La joven se sentó en el sitio que Theodora le había indicado, y al cabo de unos
minutos reaparecía la dueña de la hacienda con una enorme bandeja cargada de
carne estofada, y sus tres hijos detrás.
—Hola de nuevo —la saludó cordialmente Evan sentándose al lado de ______—.
¿Sabes?, para variar no está mal tener algo agradable que mirar mientras como
-añadió con una sonrisa socarrona—. Normalmente se me indigesta la comida
teniendo que ver siempre la expresión torva de Harden.
El interpelado enarcó una ceja, y lanzó a _______ una breve mirada de indiferencia.
—Ya te he dicho que te pongas una venda si no te gusta verme la cara mientras
comes —le espetó a Evan.
— ¡Solo faltaría eso! —se rio Theodora—. Siéntate, Tom, no te quedes ahí
como un pasmarote.
Tom esbozó una media sonrisa mientras tomaba asiento, pero miró con
desagrado a Evan por haberse sentado junto a ______.
Teodora bendijo la mesa, y al rato estaban todos comiendo. Entre bocado y
bocado, Evan empezó a hablarle a ______ de la historia del rancho. Harden masticaba
en silencio, y Teodora estaba interrogando a Tom acerca de sus planes para el
futuro.
______ no pudo oír nada de lo que Tom estaba diciendo, pero sí pudo sentir cómo
la miraba de reojo enfadado. Se preguntó qué habría hecho para que de pronto se
comportara con tanta frialdad. ¿Estaría arrepintiéndose de aquel arranque de pasión
que había tenido al llevarla al motel? La joven se sonrojó un poco al recordar lo que
habían hecho allí. Casi podía sentir aún el calor de las manos y los labios de Tom
por todo su cuerpo.
Tal vez para los hombres fuera distinto cuando hacían el amor a una mujer a la
que no amaban. No cabía duda de que Tom sentía deseo por ella, una pasión
desenfrenada, pero quizá a posterior había lamentado haber perdido el control y
haber hecho que, con ello, el matrimonio fuera definitivamente legal. Era probable
que incluso estuviese arrepintiéndose de haber rechazado a Eddie. Fuera como
fuera, estaba muy extraño y taciturno.
— Siempre había querido tener una hermana —le dijo Evan sacándola de sus
pensamientos — , pero lo único que conseguí fue un Tom, y un Donald y... a él —
añadió sacudiendo la cabeza en dirección a Harden y haciendo que se estremecía de
espanto. Harden, sin embargo, siguió comiendo como si nada, sin dignarse a mirarlo.
—No lograrás atravesar su coraza con insultos, Evan —le dijo su madre— De
hecho, creo que se crece ante ellos.
—Tú lo sabes mejor que nadie, ¿verdad, madre? -le espetó Harden con una
gélida sonrisa.
—Harden, no voy a consentirte esto delante de nuestra invitada —le dijo
Theodora con firmeza.
—______ no es una invitada, ya es de la familia —repuso Evan.
—Será familia vuestra, porque mía no lo es —masculló Harden mirando con
dureza a su madre—. No es nada personal —añadió girándose hacia Tom.

—¿Piensas hostigarme por lo que hice hasta la tumba, no es cierto? —le preguntó Theodora irritada.
—Tengo que volver al trabajo —farfulló Harden poniéndose de pie, como si no
la hubiera oído—. Hasta luego.
Y salió del comedor tieso como un palo, y sin volver la vista atrás.
—Bueno, ahora que el elemento en discordia nos ha dejado —dijo Evan con un
cómico suspiro volviendo hacia ______ —, ¿qué opinas de nuestra humilde morada?
La joven se deshizo en vehementes alabanzas, aunque no lograba apartar de su
mente aquella tensa escena que acababa de presenciar. Si las cosas iban a ser así
todo el tiempo, no estaba muy segura de querer permanecer allí mucho tiempo.
Sin embargo, sin la presencia de Harden el ambiente se volvió más cordial, y
antes de que Tom pudiera oponerse, Evan la tomó de la mano después del almuerzo
y, diciendo que iba a llevarla a dar un paseo en el Jeep por el rancho, la arrastró
fuera.
—Pe...pero, ¿y Tom? —inquirió ______ inquieta, al ver cómo los miraba furibundo
mientras salían por la puerta.
—Vamos, vamos... solo quiero tener contigo una pequeña charla amistosa —le
dijo Evan mientras subían al Jeep.
— Yo creía que ibas a enseñarme el rancho.
— Era solo una excusa —contestó él mientras ponía el vehículo en marcha.
Cuando estuvieron lo bastante lejos de la casa, Evan detuvo el Jeep y apagó el
motor, girándose en el asiento para mirar a _______ de frente.
— Creo que conoces a Eddie, ¿me equivoco? —le preguntó. La joven asintió
confusa. ¿A qué venía aquello?—. Llamó esta mañana —continuó Evan—. Quería saber
si Tom estaba aquí.
—¿Por qué me cuentas esto, Evan? No es asunto mío que...
—Escucha, _______, por supuesto que es asunto tuyo, si es que Tom te importa
de verdad. Eddie no es la clase de mujer que se da por vencida al primer revés. No
cree que Tom y tú estéis legalmente casados, piensa que estás engañándolo con un
certificado de matrimonio falso.
— Si ese es el problema — suspiró la joven —, no es difícil comprobarlo: basta
con que le llevéis el certificado a un abogado.
—No me has dejado terminar —replicó Evan—. No necesitamos comprobarlo,
porque yo ya me encargué de hacerlo cuando Tom llegó aquí hecho una furia. No te
ofendas —le pidió con una sonrisa culpable — pero mi hermano heredará una fortuna
cuando nuestra madre muera, y cuando apareció bramando y maldiciendo, nosotros
no sabíamos nada de ti, ni qué clase de persona eras...
—Pero Tom me dijo que fuiste tú quien lo hizo cambiar de opinión respecto a
la anulación —lo interrumpió ella de nuevo.
—Y es cierto —asintió él, echando hacia atrás su sombrero vaquero—. Un día
de estos te dejaré leer el informe sobre ti que me hizo un detective privado que
contraté. Gracias a él pude entrever cómo eras en realidad, que no podías ser una
arpía mercenaria. No, tú eres la clase de esposa que las madres sueñan para sus
hijos: sencilla, cariñosa, trabajadora... En este mundo tan falto de ternura y
compasión, eres como una rara flor, Penélope, y así se lo dije a mi hermano. Solo
quería que supieras que debes andarte con ojo respecto a Eddie y no bajar la
guardia. Puede haceros daño si no le paras los pies, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —asintió ella con una débil sonrisa—. Gracias.
—Tom se merece un poco de felicidad —le contestó Evan muy serio —. Nunca
lo fue demasiado al lado de Marsha: ella no podía soportar perderlo de vista cinco
minutos. Ya es hora de que deje atrás el pasado.
— Yo pienso lo mismo —murmuró ______—. Cuidaré de él, Evan, te lo prometo. Si
es que él me deja, claro — añadió con voz queda.
— Según tengo entendido, llevas haciéndolo ya tres años —dijo Evan con una
sonrisa afectuosa—. Será mejor que regresemos —dijo poniendo otra vez el coche
en marcha.
Cuando llegaron a la casa, Tom estaba furioso. Lanzó una mirada furibunda a
Evan en cuanto los vio aparecer, pero fue aún peor la que dirigió a ______, que casi
sintió deseos de esconderse debajo de la mesa del salón.
Theodora fingió no haber advertido la tensión entre ellos mientras los
conducía a ambos a su cuatro por cuatro para ir a Tom a comprar algunas
cosas. En realidad podría haber ido ella sola, pero ______ comprendió que los había
llevado consigo para intentar distender el enrarecido ambiente.
La matriarca de los Kaulitz parecía conocer a todo Jacobsville, ya que a
cada paso que daban, iban saludándola todas las personas que se encontraban.
—Aquellos son los Ballenger, Calhoun y Abby —le dijo Teodora a ______ en la
tienda de ultramarinos, señalando a un matrimonio que había junto a la caja. Ella era
muy joven, y estaba pendiente de tres chiquillos que no paraban un momento—. Y
esos son sus tres hijos: Terry, Matt y Edd. La cuñada de Abby, Shelby, es una mujer
encantadora, y está casada con el hermano de Calhoun, Justin. He oído que ella está
embarazada otra vez. Está empeñada en tener una niña, aunque es comprensible,
después de tantos varones.—Mientras ______ escuchaba a Theodora, advirtió mirando con
el rabillo del ojo, que Tom seguía con la misma cara de pocos amigos, y, de vuelta a casa, durante la cena, Tom continuó igual de callado y taciturno.
— Tom nos ha dicho que haces un pastel de manzana buenísimo, ______ —le dijo
Evan por sacar conversación.
— Bueno, a mi padre al menos se lo parece —dijo ella con modestia—, y odia
tener que compartirlos con nadie.
— No le culpo —dijo Evan —.Yo llevo soñando desde pequeño con poder
comerme yo solo uno de los pasteles de Jeanie May. Mi madre siempre nos sirve
unas porciones ridículas.
— Su idea de una porción es dos tercios del pastel —le aclaró su madre riendo.
—No le hagas caso, _______, nos mata de hambre —le dijo Evan siguiendo con la
broma—. Cualquiera puede ver que me estoy quedando en los huesos...
______ no podía dejar de reírse, y sus ojos brillaban mientras escuchaba a Evan,
mirándolo divertida. Sin embargo, Tom, sentado frente a ella, no se reía. Estaba
atormentándose al ver que ella parecía preferir a Evan, y se le estaban ocurriendo
las ideas más absurdas acerca de ellos dos. «______ se sintió atraída hacia él desde
que lo conoció», se decía, «y hoy... hoy accedió a irse con él en el Jeep sin pensárselo
dos veces. Y mírala ahora, escuchándolo embobada...» Creía estar perdiéndola.
Pensaba que, si todo lo que había sentido por él no había sido más que la curiosidad
propia de una virgen, habiéndola satisfecho, probablemente ya no le interesaría en
absoluto. ¡Dios!, ¿qué iba a hacer si se enamoraba de Evan? Su rostro se contrajo,
angustiado por los celos, pero bajó la vista al plato antes de que nadie pudiera
notarlo.
Después de la cena se pusieron a ver en la televisión una comedia que a ______ le
encantaba, pero su entusiasmo se disipó pronto al ver que Tom se levantaba en medio
de la película diciendo que tenía que hacer unas llamadas.
Al cabo de un rato, ______ se excusó también y fue al estudio, esperando poder
hablar a solas con Tom, pero no estaba allí. Con un profundo suspiro salió al porche
y se sentó en las escaleras, observando deprimida el oscuro horizonte.
De pronto, inesperadamente, escuchó abrirse y cerrarse la puerta detrás de
ella y, pensando que era Tom, se levantó y se giró, pero se trataba de Harden. De
todos los hombres a los que había conocido, ninguno le ponía tan nerviosa como aquel.
—¿Molesto? —le preguntó el hermano de Tom en un tono quedo.
—No, yo... solo quería tomar un poco de aire fresco—balbució ______—, pero
hace bastante frío. Será mejor que vuelva dentro.
Él la retuvo agarrándola muy suavemente por el brazo.
—No tienes por qué tenerme miedo —le dijo—. Mi hostigamiento, como lo llama
mi madre, no tiene nada que ver contigo.
______ se relajó un poco.
—Tom lleva toda la noche observándote —prosiguió Harden—. Parece
preocupado. ¿Habéis discutido por algo?
—No —replicó ella—. De hecho, esta mañana las cosas entre nosotros iban
mejor que nunca, pero desde que llegamos aquí... no sé, es como si se hubiera
cerrado a mí. No hago más que pensar que tal vez haya vuelto a cambiar de idea
respecto a nuestro matrimonio—suspiró lanzando las manos al aire—. Ya no sé lo que
quiere. ¿Y si echa de menos a Eddie y está enfadado porque se siente atrapado conmigo?
—¿No será que está celoso? —apuntó Harden—. Ya veo que no se te había
pasado siquiera por la cabeza esa posibilidad —añadió al ver la estupefacción en el
rostro de la joven—. Mi madre me ha dicho que no estaba precisamente contento
cuando te fuiste con Evan en el Jeep.
—Um... pues sí —respondió ella confusa—. Pero es que Evan quería hablarme de
la llamada de Eddie. Me ha dicho que telefoneó antes de que llegáramos. Tu hermano
cree que quiere poner a Tom en mi contra.
—¿Y se lo has explicado a Tom?
—No he podido —le dijo ella frustrada—. Parece que esté evitándome. ¿De
verdad crees que sea que esté celoso? Me parece imposible. Ni siquiera me quería
por esposa... Bueno, él me desea, pero... —murmuró sonrojándose.
Harden se echó a reír, sorprendiendo a la joven, que no hubiera creído que
fuera a escuchar jamás ese sonido de su garganta.
—Piénsalo. Si dejas de infravalorarte, te darás cuenta de que le importas más
de lo que crees.
Ojalá tuviera razón, se dijo ______. Tal vez tuviera razón en lo de los celos.
Eso desde luego explicaría su repentino cambio de humor.
—Gracias, Harden. Creo que iré dentro, a buscar a mi marido —le dijo con una
sonrisa.
—Verás como todo se arregla —la animó Harden—. Buenas noches.
—Buenas noches, Harden —respondió ella viéndolo bajar las escaleras del
porche y dirigirse a su coche. En el fondo era muy agradable, igual que el resto de la
familia de Tom. Volvió a entrar, dio las buenas noches a Theodora y Evan, y subió las
escaleras, preguntándose si tendría el coraje suficiente como para tratar de seducir
a su propio marido.

Capítulo 12
Apenas eran las diez de la noche, pero cuando Penélope entró en el dormitorio
al que Tom había subido sus maletas, lo encontró en la cama. No estaba segura de
si estaba dormido o no. La luz de la mesilla estaba encendida, pero tenía los ojos
cerrados, y su pecho, cubierto solo en parte por la sábana blanca, subía y bajaba
rítmicamente.
—¿Tom? —lo llamó en voz baja. Al ver que no contestaba, la joven dejó
escapar un largo suspiro, sacó el camisón de la maleta y fue al cuarto de baño a
cambiarse. Aquella no era la noche que había imaginado. Cuando volvió al dormitorio,
minutos después, se sentó a su lado en la cama, observándolo largo rato, para
finalmente apagar la luz con resignación y meterse bajo la sábana ella también.
Sin embargo, no conseguía dormirse. Empezó a dar vueltas, recordando tan
vividamente la pasión que había surgido entre ellos solo horas antes. Ahora que
conocía lo que era el deseo, lo estaba sintiendo con tanta intensidad, que casi
parecía dolor.
—¿No puedes dormir? —inquirió la profunda voz de Tom, sobresaltándola. No
sonaba soñoliento. Seguramente se había hecho el dormido.
—La verdad es que no —murmuró ella.
Tom extendió el brazo y la atrajo despacio hacia sí. La mano de ______ rozó su
cadera, y solo entonces se dio cuenta de que no llevaba puesto nada.
Tom la notó tensarse de repente y se rio entre dientes.
—¿Todavía sientes vergüenza después de lo que hicimos esta mañana? —le
preguntó—, ¿o es que soy el hombre equivocado? —añadió con sarcasmo.
—¿Qué quieres decir con eso? —inquirió ______.
— Llevas todo el día detrás de Evan —respondió Tom pasando sus manos por
el cuerpo femenino, y acariciando los sensibles pezones con los pulgares —.¿ Ya te
están resultando pesados los votos matrimoniales?
—Tom, eso no es cierto —protestó ella—. Tu hermano me parece muy agradable,
pero no llevo todo el día detrás de él — se defendió. Los dedos de Tom se
hundieron en su cintura.
— No esperaba que lo admitieras. Y supongo que tampoco puedo culparte
porque, de un modo u otro, fui yo quien nos metió en este embrollo.
Un «embrollo», eso era lo que pensaba que era su matrimonio, se dijo ______
entristecida.
—Creía que estabas hablando por teléfono, y fui al estudio a buscarte, pero no
estabas allí —le dijo.
— Llamé desde aquí arriba —contestó él —.Tenía que telefonear a Eddie.
______ sintió deseos de ir a retorcerle el cuello a aquella mujer. Las
advertencias de Evan no habían sido en vano después de todo. Eddie no estaba
dispuesta a darse por vencida, y Tom no había tenido reparos en contestar a su
llamada desde el hogar de su familia. Entonces ella estaba en lo cierto: se estaba
arrepintiendo de haber renunciado a ella.
Tom notó cómo el cuerpo de _______ se ponía rígido, y su corazón comenzó a
latir apresuradamente. Aquel era el primer signo que le daba alguna esperanza de
que no todo estaba perdido. Tal vez ella sentía algo por él.
—¿No tienes nada que decir? —la pinchó para hacerla hablar.
La joven apretó los dientes enfadada.
— Sí, que puedes soltarme. Creo que ahora ya podré dormir.
—¿Eso crees?
Tom echó a un lado la sábana y, pillando a ______ desprevenida, sus labios se
cerraron sobre uno de sus senos, tomando el pezón a través de la fina tela del
camisón.
El gemido que emitió ______ fue como música para sus oídos. Sin dejar de
besarla y acariciarla, se deshizo del camisón y deslizó las manos arriba y abajo por
su suave cuerpo desnudo.
—¿Puedo tenerte sin tener que forzarte? —le preguntó en el oído.
— Sí —musitó ella en un hilo de voz. Le hincó las uñas en la espalda,
atrayéndolo hacia sí, y abriendo las piernas para darle acceso a la parte más íntima
de su cuerpo—. ¡Tom...!
Tom jadeaba extasiado, invadiéndola una y otra vez, y ella repetía su nombre
de un modo incoherente, agarrándose a él.
— ¡No pares, Tom, no... pares..!
—Eres muy ruidosa, y eso me encanta... —le dijo él con voz ronca—. Y me
encanta tu tacto, y tu sabor... Dime que me deseas, ______.
— ¡Te... te deseo... aaah! —______ apenas podía pronunciar las palabras.
Estaba matándola. El placer parecía demasiado increíble como para soportarlo, y
tenía la sensación de que iba a perder el conocimiento.
Finalmente Tom no pudo seguir con aquel frenético ritmo, y los satisfizo a
ambos, dejando escapar un grito salvaje.
Minutos más tarde yacían juntos, empapados en sudor. ______ se sentía exhausta,
y los párpados le pesaban de tal modo que, al cabo de un rato, se quedó dormida en
brazos de Tom.
Al día siguiente regresaron al rancho Mathews. Tom estuvo más distendido
durante el viaje, pero al final del día parecía otra vez taciturno y malhumorado, y no
le dijo a ______ nada sobre volver a dormir juntos aquella noche. Los días siguientes
fueron iguales: ella siguió durmiendo en su habitación, en la casa, y él en el barracón,
como si no fueran un matrimonio.
Extrañamente, él se mostraba amable con ella, incluso afectuoso, pero no la
besaba ni la tocaba. En cambio sí la observaba, todo el tiempo, con los ojos
entornados, como si estuviera decidiendo qué rumbo iba a tomar su relación.
_______ seguía preocupada por la llamada que Tom había hecho a Eddie, y no
hacía más que preguntarse si su deseo por ella habría disminuido a causa de la
influencia de la otra mujer.
—¿Qué os ocurre a Tom y a ti? —le preguntó a ______ su padre una mañana en la
cocina, después del desayuno.
—¿A qué te refieres? —respondió ella poniéndose a la defensiva. Sabía muy
bien a qué se refería. Tom llevaba un par de días sin aparecer para el desayuno.
—Bueno, pues a que Tom y tú estáis casados — dijo Ben—, pero no actuáis
como un matrimonio. Además, desde que volvisteis de visitar a su familia, los dos
parecéis estar muy serios y callados.
—Tom telefoneó a Eddie mientras estábamos allí —le contestó _______
quedamente—. No sé si está buscando una salida, o tratando de hacer que yo le pida
el divorcio, pero sé que no es feliz a mi lado —se quedó callada un buen rato—. ¿No
tenías que estar en El Paso a las once para una reunión? —inquirió, tratando de
evitar más preguntas personales.
—Sí, sí, me iré dentro de un minuto, pero, si no quiere estar contigo, ¿por qué
no tramita la anulación? -La joven se sonrojó profusamente.
—Por las razones obvias —contestó sin mirar a su padre.
Ben enarcó las cejas, y comprendió.
—Bueno, pero, si vosotros ya... en fin... ¿por qué no estáis viviendo juntos
entonces? Podríais quedaros con la casa que les alquilaba a los Dobb, si ese es el
problema.
—Es más que eso, papá —murmuró la joven, sintiendo que las lágrimas le
quemaban los ojos.
—¿Qué es entonces?
A ______ se le cayó la tapadera que tenía en las manos, y con el estruendo que
provocó ni ella ni su padre oyeron entrar a Tom por la puerta principal. El capataz se
quedó escuchando en el vestíbulo al oír la voz de ______, entrecortada por la emoción.
—Te diré qué —sollozó la joven—: Tom no me ama. Nunca me ha amado.
Tampoco es que yo esperara que pudiera llegar a enamorarse de mí, pero tenía la
esperanza de que...
No pudo acabar la frase, porque la angustia no dejaba que las palabras saliesen
de su garganta, y su padre la abrazó, dejando que llorase en su hombro.
—Mi pobre niña —le dijo dándole unas palmadas en la espalda—. Y seguro que ni
siquiera le has dicho que estás loca por él, ¿no es así?
Tom se quedó de piedra al oír aquellas palabras.
—N...no, no he sido capaz —gimió _______—. Nunca, en estos tres años... no he sido
capaz. Y luego nos casamos por accidente, y yo... yo sabía que él nunca querría por
esposa a alguien como yo... pero, ¡oh, papá, lo amo tanto...! ¿Qué puedo hacer?
Tom entró en la cocina muy despacio, y se quedó allí de pie, mirando a padre
e hija, abrazados.
—Podrías intentar decírmelo —le dijo con aspereza.
______ dio un respingo y alzó la cabeza sorprendida. Su padre se apartó de ella,
con una sonrisa traviesa en los labios, y se despidió.
—Ya voy tarde. Nos vemos después del almuerzo.
Tom y ______ ni siquiera lo oyeron marcharse. Él seguía mirándola fijamente,
pero ella apenas podía distinguir la expresión de su rostro por las lágrimas que
rodaban incesantes por sus mejillas.
— ¡Oh, Dios mío! —exclamó desesperada—. ¿Por qué tenías que estar
escuchándonos?
—¿Y por qué no? —inquirió él acercándose a ella, y tomándola por los brazos—.
Vamos, dímelo a la cara, dime que me amas —la desafió con la mandíbula apretada,
sin dejar que su rostro delatase sus sentimientos.
— ¡Muy bien!, ¡te amo sí, te amo! —le gritó _______ con el rostro rojo de ira— ¿Ya
estás satisfecho?
—Todavía no —murmuró él en un tono seductor—. Pero creo que puedo
solucionarlo ahora mismo...
Empezó a besarla de un modo muy sensual. Parecía que hubieran pasado siglos
desde la última vez que habían hecho el amor. Días de educadas conversaciones,
noches de solitario tormento... _______ se abrazó a él, recibiendo encantada las caricias
enloquecedoras en sus senos, y la presión de las caderas de Tom contra las suyas.
— Solo un minuto... dame un minuto... —farfulló él apartándose un momento
para ir a cerrar la puerta. En cuanto estuvo de nuevo a su lado, sus manos se fueron
directas a los botones de la blusa de ______, y después a los de sus vaqueros. Tras
deshacerse de la ropa, se sentó en una silla de la cocina, y la colocó a horcajadas
sobre él.
Se desabrochó el cinturón con urgencia, dejándolo caer al suelo, y a
continuación se oyó el ruido de una cremallera bajándose. Al fin liberado, Tom la
hizo descender sobre él, mirándola a los ojos mientras ella lo admitía dentro de sí.
—Perdóname —masculló—, no podía esperar más...
— Yo tampoco —respondió ella besándolo —. Te quiero, Tom, te quiero...
—gimió extasiada mientras él se movía debajo de ella.
—Y yo a ti, vida mía, y yo a ti... —murmuró él—. ¡Oh, Dios, te amo más que a mi
propia vida...! —oyó como ella contenía la respiración, aturdida, y lo repitió una y otra
vez, haciéndola subir y bajar sobre él, a un ritmo que, al cabo de un rato, los llevó a
los dos a los cielos.
La explosión que se desató en el interior de ambos los dejó temblando de pies
a cabeza. Tom se rio suavemente y la besó con dulzura.
—Basta de nuevas técnicas surgidas de la desesperación — murmuró—. Vamos
arriba, estaremos más cómodos.
Horas después seguían en la cama, _______ con la cabeza apoyada en el hueco del
cuello de Tom.
— Deberíamos vestirnos —murmuró la joven con desgana—. Mi padre volverá
en cualquier momento.
—Le eché el cerrojo a la puerta de la entrada antes de subir —respondió Tom,
besándola suavemente.
— Siempre tan previsor —se rio ______, acomodándose en sus brazos — .Tom
—le dijo al cabo de un rato — , Harden me dijo que estabas celoso de Evan.
—Es verdad, lo estaba. Celoso de él, de Hale... lo estaría de cualquier hombre
que se te acercase. No sé cómo he podido estar tan ciego estos tres años,
teniéndote todo el tiempo a mi lado, y haber sido incapaz de comprender que te
amaba. Lo habría echado todo a perder si no hubiera sido porque Evan me convenció
de no tramitar la anulación —bajó la vista hacia ella—. Pero tú tampoco me has
puesto las cosas demasiado fáciles. La primera vez que hicimos el amor, estaba
convencido de que lo único que sentías era curiosidad y atracción física.
—He estado enamorada de ti desde el día en que llegaste al rancho —le dijo
______—. Desde entonces has sido todo mi mundo.
— Y tú el mío —respondió él abrazándola—. Es solo, que me ha llevado
demasiado tiempo darme cuenta. Sin ser consciente de ello, no hacía más que
alejarme de ti cada vez que tú intentabas acercarte, tal vez porque sentía que no
tenía nada que ofrecerte. No es fácil perder el miedo al compromiso.
Se quedaron callados largo rato, y finalmente ______ formuló la pregunta que
estaba atormentándola desde hacía días:
—Tom, ¿por qué llamaste a Eddie el otro día?
— Ya sabía yo que antes o después llegaríamos a eso —dijo él con una sonrisa
maliciosa—. Evan me dijo que había llamado, y que estaba decidida a crear problemas
entre nosotros, así que yo le devolví la llamada, para que le quedara claro que
nuestro matrimonio no solo era perfectamente legítimo, sino también que estoy
desesperadamente enamorado de mi esposa. No creo que volvamos a saber de ella.
Nunca pensé que pudiera ser una persona tan vengativa.
_______ suspiró aliviada, y se incorporó un poco para mirarlo a los ojos, mientras
Tom no dejaba de mirar embelesado sus senos.
—Tom, por eso me llevó Evan a dar el paseo en el Jeep, para advertirme de
lo que Eddie se traía entre manos —le explicó—. Quería habértelo explicado, pero tú
me rehuías todo el tiempo.
— ¡Y el muy canalla no me dijo nada! —exclamó Tom echándose a reír.
—Cuando Harden me dijo que tal vez estuvieras celoso, eso me dio esperanzas
—murmuró ella—, el primer atisbo de esperanza de que sentías algo por mí.
—Lo mismo me pasó a mí aquella primera noche que pasamos juntos en casa de
mi familia —le confesó él—, cuando te pusiste a la defensiva por esa llamada que
hice a Eddie. Nunca olvidaré la pasión con que hicimos el amor —susurró contra sus
labios.
— Yo tampoco —respondió ella, mirándolo a los ojos. De pronto notó que su
cuerpo se tensaba, y que el fuego se estaba reavivando en su interior—Tom...
La mandíbula de Tom se puso rígida. La tomó por la cintura y la alzó,
colocándola encima de él.
—Lo sé... —murmuró—, yo también te necesito otra vez, cariño...
—Pero yo... no creo que pueda hacerlo de este modo... —balbució _______ insegura.
—Claro que puedes —se rio él entre dientes — . Yo te enseñaré. Así, ______, así...
A la joven le sorprendió ver que sí podía, y pasó bastante tiempo antes de que
volvieran a levantarse y a vestirse.
— Y yo que creía que eras una chica tímida de campo... —se rio Tom cuando
estuvieron sentados en el comedor, tomando café y pastel de manzana.
—Es culpa de la compañía que frecuento —replicó ella divertida—. Y por cierto,
tenemos un problema.
—¿Estás embarazada? —inquirió Tom en un tono esperanzado.
—Eso no sería un problema —repuso ella riéndose—. Me refería a que estamos
casados, pero no tengo anillo de matrimonio. ¿Te parece bonito?
Tom sonrió con malicia y sacó una cajita del bolsillo del pantalón.
—Ahora sí.
Se la tendió a ______, y la joven la abrió con las manos temblorosas por la
emoción, hallando en su interior un sencillo anillo de oro con incrustaciones de
diamante.
—Es precioso, Tom —murmuró admirada—. Pero, ¿y el tuyo? —inquirió
fingiéndose enfadada—. Vas a llevar un anillo de casado, Tom Cade Kaulitz. No
pienso dejar que todas las solteras de Texas intenten traspasar mis dominios.
—Está bien, está bien... —accedió él riéndose—. Hoy mismo iremos a la ciudad y
me compraré uno.
______ y Tom se trasladaron a la casita que Ben había tenido alquilada a los
Dobb, y varias semanas después, la joven subió una tarde al que fuera su hogar, para
darle a su padre dos regalos: uno de sus estupendos pasteles de manzana, y la
noticia de que iba a ser abuelo. Ben Mathews no podría haber dicho cuál le había
hecho más feliz.
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 6 - Connal


HOLA!! BUENO ESTE ES EL FINAL ... GRACIAS POR LEER LA NOVELA ... AHORA SIGUE HARDEN :)) ... BUENO NOS VEMOS EN LA PROXIMA NOVELA, HASTA LUEGO.

AUTORA: DIANA PALMER.
TOM CADE KAULITZ: CONNAL CADE TREMAYNE
______ MATHEW: PENELOPE MATHEW

GRACIAS ..... 

martes, 24 de mayo de 2016

8 y 9 - penultimo capitulo

Capítulo 8
Las cosas empezaron a complicarse muy pronto, cuando Brandon fue a visitar a
Pepi a la mañana siguiente. Estaban sentados en el salón, tomando café, cuando
apareció Tom y se sentó frente a ellos, erigiéndose en carabina. El joven
veterinario, que no estaba al tanto de los acontecimientos más recientes, no
comprendía por qué Tom estaba lanzándole miradas asesinas, cuando ______ le había
asegurado que lo de su matrimonio no era más que un error y que iban a anularlo.
—Um... yo había pensado que, em... si te apetecía -comenzó inseguro, mirando a
la joven y tratando de ignorar la fija mirada de T.T. —, podíamos ir mañana por la
noche al cine.
_______ no había estado jamás en una situación tan incomoda, pero antes de que
pudiera responder, intervino Tom.
—_______ es mi esposa —le dijo a Brandon, relajándose en el sillón y dando
una calada a su cigarrillo con un aire de suprema arrogancia—, y no me parece que
una dama casada deba salir con otros hombres. Es una pequeña manía que tengo
—añadió, con un relampagueo peligroso en los ojos. Brandon lo miró sorprendido.
—Pero... yo creía que... ______ me dijo que... —se volvió hacia la joven, como
esperando que lo ayudara—, bueno, que fue un error...
—Tal vez empezara así —contestó Tom—, pero ahora estamos decididos a
sacar el mejor partido de la situación, ¿no es así, _______?
_______ lo miró confundida. Desde que Tom la besara con tanta pasión, se sentía
muy extraña, como si no fuera ella misma. Estaba acorralándola, y no veía el modo de
escapar.
—Oye, T.T., escucha... —comenzó.
El vaquero le dirigió una sonrisa calmada:
— Tom, cariño, ahora que ya sabes cuál es mi nombre de pila no tienes por
qué llamarme por mis iniciales, como los demás. ¿O es que habías olvidado mi
nombre? Pobre criatura —dijo mirando a Brandon—, la memoria le va y le viene.
— ¡No es verdad! —exclamó ella irritada—. ¡Yo nunca me olvido de nada!
—Pues yo diría que sí habías olvidado algo al dejar que Hale venga a verte: que
eres una mujer casada. No creo que se le pueda reprochar a un hombre que se
preocupe cuando su esposa se olvida de sus votos matrimoniales —dijo encogiéndose
de hombros.
______ sentía deseos de estrangularlo por ponerla en ridículo de aquel modo,
mientras que Brandon se removía incómodo en su asiento.
—Em... En realidad no venía a ver a ______, solo he pasado por la casa —se
disculpó—. Vengo de ver a esas dos vaquillas que tenían parásitos. Por cierto, ¿que
tal van los terneros a los que estábamos tratando de diarrea? —inquirió, cambiando
de tema.
—Mejor —respondió Tom con los ojos entornados—, pero ahora hay otro que
está mostrando síntomas parecidos.
—Creo que deberíamos echarle un vistazo a los pastizales —sugirió Brandon,
agradecido porque el capataz hubiera aceptado que se desviara del asunto de _______—,
quizá estén ingiriendo algo tóxico.
— Yo había pensado lo mismo —asintió Tom—. Y también voy a hacer que
revisen los tanques de agua. Es posible que se haya estado filtrando alguna sustancia
nociva.
Como decidiendo que la conversación había terminado, Tom se puso de pie y le
dijo a Brandon:
—Te acompañaré hasta el establo y le diré a Darby que vaya contigo a ver a los
terneros.
— Yo también voy —dijo ______ poniéndose de pie también..
Tom la miró con una ceja enarcada, pero no dijo nada, así que salieron los tres
de la casa y después de que Tom diera instrucciones a Darby, uno de los peones,
dejó a Brandon con él y tomó a _______ de la mano, llevándola donde tenía aparcado su
Ford.
—¿Adonde vamos? —inquirió la joven extrañada.
—Al aeropuerto a recoger a mis hermanos. ¿O es que también lo habías
olvidado? —inquirió con sarcasmo.
—No, por supuesto que no —mintió ella. Con el beso del día anterior lo había
olvidado por completo—. Pero es que no sabía que querías que fuera contigo a
recogerlos. Deja que vaya a cambiarme de ropa —le dijo deteniéndose junto al
coche.
—Así estás bien —repuso él repasando con una mirada aprobadora las botas de
ante, la falda larga y el jersey de punto—. Pero podrías soltarte el pelo —sugirió.
—Como si eso fuese a suponer alguna diferencia —dijo ella con un mohín. Sin
embargo, levantó un brazo y quitó la pinza con que lo había sujetado, liberandolo—.
En fin, así al menos mi cara no parecerá un pandero, ¿no? Dicen que el pelo suelto te
hace menos gorda.
Iba a girarse para abrir la portezuela del coche, cuando él la retuvo por la
mano. Había en sus ojos una mirada seria y mortificada al mismo tiempo.
—Escucha, _______, no sabes cuánto siento aquello que te dije. A mí me gustas tal
y como eres. Yo solo dije aquello con intención de herirte porque en ese momento
estaba enfadado, pero nunca he pensado que estés gorda, ni que seas fea, ni un
marimacho.
—Antes éramos amigos —le dijo _______ mirándolo a los ojos—, ¿no podríamos
volver a serlo?
—¿Es eso de verdad lo que quieres? —inquirió él con voz acariciadora,
acercándose un poco a ella—. Después de lo de ayer no creo que ninguno de los dos
seamos capaces de conformarnos simplemente con ser amigos —sus ojos negros
descendieron hasta los carnosos labios de la joven —. Te deseo, ________.
—También deseas a Eddie —repuso ella, dando un paso atrás, con la indecisión
escrita en el rostro.
—¿Y tú?, ¿qué me dices de Hale? —la picó Tom frunciendo el entrecejo—.
¡Vaya un pretendiente!, se ha acobardado en cuanto lo he azuzado un poco —se quedó
callado un momento y alzó la barbilla, mirándola con seriedad—. Necesito saber si de
verdad ha habido algo entre tú y él, _______ —levantó una mano y pasó las puntas de los
dedos por el contorno del rostro de la joven, descendiendo hacia el cuello,
observando cómo se sonrojaba y se le entrecortaba la respiración.
—Tom.... —murmuró la joven, queriendo apartarlo, pero sintiéndose incapaz de
hacerlo.
— Shhh, está bien —le susurró él—. No pasa nada, soy tu marido.
_______ sentía que ni siquiera podía pensar, pero no le importó al sentir que la
mano de Tom seguía bajando, hasta alcanzar la curva de uno de sus senos,
acariciándolo con tal ternura y delicadeza, que le pareció que estaba en el cielo. Se
había quedado sin aliento, y todo su cuerpo estaba ardiendo de deseo.
Tom vio que se estremecía y, como si intuyera su necesidad, dobló el índice, y
deslizó el nudillo por el pezón de la joven, haciéndolo ponerse erecto, y obteniendo
un suave gemido de ______.
Tom observó cómo se teñían de rubor sus mejillas y un nuevo estremecimiento
de _______ le produjo una satisfacción que jamás habría esperado.
—Me mentiste —le dijo— nunca has hecho nada con Hale. De hecho, dudo que
hayas hecho nada con ningún hombre.
La joven quería negarlo, pero parecía que su cuerpo hubiese caído bajo un
encantamiento. Era como si estuviera embriagándola el placer que le proporcionaban
las caricias de Tom.
Los labios de Tom volvieron a tomar los suyos, mientras metía las manos por
debajo de las suaves curvas de sus senos, para levantarlos, mientras acariciaba en
círculos los pezones con los pulgares.
______ suspiró contra sus labios, y le echó los brazos al cuello, queriendo estar
más cerca de él, de aquellas manos expertas sobre sus senos, pero de pronto él bajó
las manos a sus caderas, y la atrajo hacia sí.
El gemido de sobresalto de _______ quedó ahogado por los labios de Tom. El
vaquero la hizo frotarse contra su excitada anatomía, pero de pronto la apartó de él.
—No —la detuvo cuando ella, confusa, hizo ademán de volver a sus brazos—.
Vamos —y la hizo entrar en el coche tomándola por el brazo.
La había agarrado con cierta brusquedad, pero _______ apenas lo había notado.
Estaba temblando de pies a cabeza. ¡De modo que eso era lo que sentía al hacer el
amor! Le habría gustado tanto seguir hasta el final... De pronto se encontró
imaginando cómo sería que las manos de Tom recorrieran su cuerpo desnudo, estar
piel contra piel, y notó que las mejillas le ardían.
— Vaya con doña Experiencia... —masculló Tom con sorna, mirándola de reojo,
cuando se hubo sentado frente al volante—. ¿Por qué me mentiste?
— Pensé que me haría parecer menos vulnerable — contestó ella sin pensar.
—Oh, sí, muchísimo menos vulnerable, ya lo creo...
— No te burles de mí, Tom —dijo ella molesta—. No he podido evitar sentirme
como me sentía mientras me tocabas.
—No me estaba burlando de ti —susurró él mirándola muy serio—. Si quieres
saber la verdad, lo cierto es que me excita muchísimo que te tenses de ese modo,
con timidez y pudor, cuando te acaricio.
La joven lo miró insegura.
— Lo que me has hecho... —comenzó balbuceante—: ¿es igual... en la cama?
El corazón de Tom comenzó a latir más rápido, excitado por su inocencia, y
escrutó los ojos pardos de _______, leyendo en ellos el deseo.
—¿Por qué no vienes al barracón esta noche? Podría enseñártelo... —le dijo
quedamente.
Los ojos de la joven se abrieron como platos.
—¿Quieres decir... dormir contigo? —musitó en un hilo de voz, tragando saliva
con dificultad.
— Los peones temporales ya se han marchado. Tengo el barracón para mí solo,
y tú eres mi esposa —murmuró, sintiéndose estremecer por dentro—. No hay nada
de lo que avergonzarse, _______ —añadió al ver la duda escrita en su rostro—. Solo sería
la consumación de nuestros votos matrimoniales —le tomó la mano y se la llevó
hambriento a los labios —. Hasta que no duermas conmigo, nuestro matrimonio no
será del todo definitivo, ¿lo sabías? —añadió con voz ronca.
—N... no lo sabía —balbució _______.
—¿Te da miedo hacerlo?
—Un... un poco —admitió ella.
— Si lo hiciéramos, te trataría con muchísima delicadeza —le dijo Tom
poniendo la mano de ______ sobre su tórax, para que pudiese sentir los fuertes latidos
de su corazón.
—Pero me dolería de todos modos —insistió Penélope—. Me han dicho que la
primera vez duele.
—Tal vez te dolería un poco, pero te aseguro que te volvería tan loca de deseo,
que esa pequeña punzada de dolor no te importaría.
—Pero, ¿y Eddie? —inquirió _______. ¿Por qué jugaba de aquel modo con ella
cuando era Eddie quien le gustaba?
Tom tomó el rostro de la joven entre sus manos y se inclinó para imprimir en
su frente un beso de una ternura exquisita.
—Eddie no era más que una compañía agradable — susurró—. No me he
acostado con ella, _______, nunca.
—No... no te creo —replicó ella confusa.
—_______, escucha, no sé explicártelo muy bien, pero desde que murió Marsha, no
sé, tal vez haya sido la culpabilidad... en todo este tiempo no he sido capaz de tener
relaciones con una mujer. No había sentido deseos de volver a hacerlo... hasta ayer.
— Entonces tú... ¿me deseas? —dijo ella insegura.
— Dios, sí, te deseo, te deseo de una manera que no puedes imaginar —admitió
él apasionadamente —. Escucha, _______, si no quieres que tengamos hijos
inmediatamente, yo podría usar algo, no tienes por qué preocuparte por eso, ¿me
entiendes?
La joven sentía que la cabeza le daba vueltas. Aquello estaba yendo demasiado
rápido.
— Yo... yo no sé si...
—No pongas esa cara —le dijo él con ternura, alzándole la barbilla para que lo
mirara—. No hay prisa. Tenemos mucho tiempo por delante. No voy a presionarte.
—Gracias, Tom, eres un buen hombre —dijo _______ sonriendo tímidamente.
Cuando llegaron al aeropuerto el lugar estaba atestado de gente, y _______ se
agarró a la mano de Tom para no perderse entre la multitud.
— ¡Ahí están! —exclamó Tom de pronto, mirando por entre las personas que
tenían delante—. ¡Evan!, ¡Harden! —los llamó alzando el brazo y agitándolo.
_______ vio a dos hombres jóvenes, muy parecidos a Tom dirigirse a ellos. Los dos
llevaban trajes de ejecutivo, uno gris perla y el otro azul oscuro. El primero, más
alto, era también más robusto. Parecía un boxeador, y tenía los ojos negros, como
Tom, aunque tenía el cabello más oscuro. El otro era más bajo de estatura, y
también tenía el cabello oscuro, pero cuando lo tuvo más cerca, la joven pudo
apreciar que tenía los ojos de un azul muy claro.
Tom saludó a sus hermanos, y los condujo hasta donde se había quedado
_______, de pronto algo insegura de sí misma.
—Evan, Harden, esta es mi esposa, ________ —la presentó, rodeándole los
hombros con el brazo.
—Es justo como nos la describiste —murmuró Harden en un tono bastante seco,
tendiéndole la mano a _______. Sus pálidos ojos la escrutaron largo rato, pero la
expresión de su rostro no dejó entrever a la joven si la aprobaba o no—. Según
tengo entendido, eres hija de un ranchero, ¿no es así?
—Sí, he crecido entre caballos y ganado —dijo ella con una sonrisa tímida—.
Aunque me temo que nuestros Hereford no os parecerán nada en comparación con
las reses de Santa Gertrudis que Tom me ha dicho que criáis.
—Bueno, tampoco pienses que somos unos esnobs —intervino Evan tendiéndole
su enorme mano y estrechando la de _______ con suave firmeza—. Y por favor, no estés
nerviosa. Estamos domesticados.
________ se echó a reír, relajándose al fin.
—Habla por ti —le espetó Harden a su hermano—. El día que esté domesticado
significará que una mujer me ha echado el lazo y, si eso ocurre, me tiraré por un
barranco.
—Harden es el soltero de oro —se burló Evan.
—Mira quien fue a hablar —contestó Harden.
—No es culpa mía que las mujeres no sepan apreciar mi increíble atractivo
físico y mi encantadora personalidad —replicó Evan encogiéndose de hombros, sin
perder la sonrisa—. Ni tampoco lo es que se fijen en ti cuando no quieres nada con
ellas. Si dejaras de hacerte el misterioso ni te mirarían, y entonces verían lo que se
están perdiendo conmigo.
________ no podía parar de reírse. ¡Y pensar que al verlos le habían parecido muy
serios!
—Vamos, podéis seguir peleándoos en el rancho — les dijo Tom, tomando a ______
del brazo.
—Qué rabia que la conocieras antes que nosotros —le dijo Evan meneando la
cabeza—. Tal vez quieras reconsiderarlo, _______, yo soy una opción mucho mejor
que él: sigo teniendo todos mis dientes.
— Solo porque Tom estaba demasiado aturdido como para devolverle el
puñetazo cuando le rompió dos —le explicó Harden a la joven.
— Bueno, de eso ya hace mucho —se defendió Tom—. De adolescentes
éramos como gallos de pelea, pero ahora ya estamos más calmados.
— Pues Tom no ha estado lo que se dice calmado últimamente —murmuró ______
mirándolo de reojo—, creí que iba a matarme cuando se enteró de que nos habíamos
casado en aquella capilla de Juárez.
— Se lo merecía por haberse emborrachado —dijo Evan con cierta dureza.
—¿Todavía sigues haciendo campaña contra el alcohol, eh? —se rio Tom.
—Últimamente lo está llevando a extremos insospechados —intervino Harden
—: Justin y Shelby Ballenger no volverán a invitarlo a otra fiesta. Cuando estábamos
cenando se levantó de la mesa para llevar a la cocina la copa de vino que por
accidente le había servido el camarero. ¿Te imaginas?
—El alcohol es igual que las drogas —se defendió Evan ante las risas de
Tom—, hace que pierdas el control sobre ti mismo, y puede crear dependencia.
—Vas a caerle muy bien a mi padre —le dijo _______, sonriéndole mientras
entraban en el coche de Tom.
Y en efecto, cuando llegaron al rancho, Ben Mathews hizo buenas migas
enseguida con Evan, pero, como le ocurriera a ______, Harden le causaba más respeto.
Exteriormente podía mostrarse calmado, pero ________ intuía aguas revueltas en su
interior.
Mientras hablaban de negocios con su padre, la joven preparó un almuerzo
rápido, ya que Evan y Harden solo podían quedarse un par de horas antes de tomar el
avión de vuelta a Jacobsville. Cuando Tom fue a llevarlos al aeropuerto, _______ no los
acompañó, porque justo cuando iban a salir, recibió una llamada de la aseguradora
para la que iba a trabajar, y tuvo que despedirse de ellos.
No eran buenas noticias. Finalmente la recepcionista había decidido que sí
quería continuar con el trabajo. El gerente se disculpó con _______ y le prometió que en
cuanto tuvieran una vacante la llamarían, pero para la joven aquello no fue un gran
consuelo.
—Adivina qué: ¡vamos a tener un toro de Santa Gertrudis! —le comunicó su
padre entusiasmado—. De la ganadería Checker, una de las mejores de Texas.
—Y me imagino que será bastante caro —apuntó _______ suspicaz—. ¿Va a
financiar Tom la compra?
—Bueno, hija, somos socios plenos, ¿recuerdas? — le dijo su padre—. Además,
los tres estamos en esto para lograr que el rancho salga adelante, ¿no es cierto?
— Supongo que sí —murmuró la joven con un suspiro—. ¿Qué te han parecido
sus hermanos? —le dijo cambiando de tema.
— Oh, Evan parece un buen chico, y sin duda debe ser el cerebro de la familia.
—¿Y Harden?
—Pues no sé —respondió su padre—, me da la impresión de que es un hombre
difícil, la clase de hombre que no quisiera tener por enemigo. Sus modales son
impecables, pero es bastante... oscuro.
— Sí, es como si tuviera un dolor muy adentro — asintió ______ pensativa—, como
si estuviera enfadado con el mundo, muy enfadado.
—En fin, en cualquier caso espero que cuando tengamos que hacer otros
negocios sea con Evan —dijo el señor Mathews—. Es más parecido a Tom.
—Es más como dos Tom —se rio _______, —. En mi vida había visto a nadie tan
fornido. Me pregunto cómo será el otro hermano, el que está casado.
— Seguramente se parezca a Evan y a Tom, porque Harden no parece que salga
a ellos, desde luego, con esos ojos azules.
—Será que ha salido a alguien de una generación anterior de la familia
—respondió _______ encogiéndose de hombros.
— Sí, supongo que será eso —dijo su padre — . ¿Qué querían los de la
aseguradora?
—Al final la cosa no ha salido —murmuró _______ bajando la cabeza—. La
recepcionista a la que iba a sustituir va a volver al trabajo, así que no les hago falta.
—Cuánto lo siento, cariño —le dijo Ben—. ¿Sabes?, podrías encargarte tú de la
contabilidad del rancho. No podemos dejar que siga haciéndolo Jack. Me da mucha
lástima, pero es un desastre como contable, y si queremos que el rancho prospere...
Tom y yo habíamos estado hablando de contratar a alguien, pero pudiendo hacerlo tú,
creo que sería una tontería. ¿Qué me dices?
—No sé, lo pensaré.
______ recogió la cocina y se entretuvo haciendo un pastel de manzana. Justo
cuando estaba sacándolo del horno, entró Tom por la puerta trasera.
—¿Tomaron bien el avión? —le preguntó la joven.
—Sí, el vuelo llegó muy puntual —contestó Tom—. ¿Qué te han parecido mis
hermanos?
—Me han caído muy bien —dijo ella sonriendo.
—Tú también les has caído bien a ellos. Evan se ha quedado muy impresionado
contigo.
—Eso es porque tiene un carácter muy afable. Seguro que se lleva bien con
todo el mundo. Harden en cambio es... —se quedó dudando sobre cómo calificarlo—,
diferente.
—Más de lo que te imaginas —asintió Tom. Él se acercó a ella y tomó un
mechón del largo cabello de ______ entre sus dedos, enroscándolo.
—¿Te gustaría que saliéramos a cenar fuera esta noche y después ir a ver una
película?
—Pero es que tengo que prepararle algo de comer a mi padre —contestó ella
indecisa.
—Bueno, podemos llevarle a él también —contestó Tom, pero la joven frunció
los labios.
—No creo que quiera. Hoy es su noche de póquer. Le prepararé algo antes de
que nos vayamos.
—Bien —asintió Tom.
_______ pensó que saldría de la cocina para dejarla trabajar, pero se quedó
allí de pie, observándola pensativo mientras apagaba el horno y cubría el pastel.
—_______, ¿qué te parecería mudarte a una casa conmigo? —le preguntó de
improviso.
— Pero... pero, ¿y mi padre? —inquirió ella aturdida por la repentina
proposición.
—Podría contratar a una mujer para que le cocinase y limpiase —propuso Tom —.
Además, no saldríamos del rancho. ¿Sabes esa casita que tu padre les alquilaba a los
Dobb, el matrimonio que se fue al Este el mes pasado? Es pequeña, pero sería
perfecta para nosotros dos.
Las cosas estaban yendo demasiado de prisa para _______. La cabeza le daba
vueltas.
—¿Q... quieres decir... vivir contigo... todo el tiempo? —balbució—. ¿Incluso de
noche?
Tom se rió suavemente y se frotó la nuca.
— Bueno, sí, esa es la idea cuando dos personas se casan.
—Pero tú no querías una esposa, tú mismo lo dijiste.
—Lo sé, lo sé... —asintió él—, pero la gente puede cambiar de opinión, ¿no es
cierto?
—¿Tan radicalmente? No querría sentirme culpable el resto de mi vida,
pensando que puedas estar sintiéndote atrapado en un matrimonio que no querías.
—_______, lo que yo creo es que lo mejor que podemos hacer es intentar sacar
partido de esta situación. Piensa por ejemplo en el bien que esto le va a hacer a tu
padre ahora que él y yo nos hemos asociado.
— Sí, pero, ¿y tú? ¿Quieres tú esto?
—Por supuesto que sí.
La joven lo miró sin acabar de creerlo. Estaba convencida de que lo decía solo
para tranquilizarla.
—¿Podría pensarlo un poco antes de darte una respuesta? —inqurió insegura.
Tom se quedó mirándola. Después del beso, y de haber conocido a sus
hermanos había pensado que ella se mostraría más receptiva hacia él, pero parecía
que le había entrado pánico ante la idea de avanzar en su relación, y lo último que
quería era presionarla.
—Está bien —le dijo finalmente—. Pero, aunque no vivamos juntos, vamos a
empezar a hacer cosas juntos, _______. Creo que al menos deberíamos actuar como un
matrimonio en público. No tenemos por qué esconderlo.
—De acuerdo — asintió ella.

Capítulo 9
Tom la llevó al mismo restaurante al que la llevara Brandon la noche antes al
cumpleaños de su padre. _______ escogió para la ocasión un vestido de punto gris claro y
se dejó el pelo suelto. No había querido dar muchas vueltas a lo que iba a ponerse,
para que Tom no pensara que estaba tratando de agradarlo. Para su sorpresa, Tom
le dijo que estaba preciosa. Aún en el caso de que lo hubiera dicho solo a modo de
cumplido, había sido agradable oírselo, y le resultaba emocionante el estar teniendo
una verdadera cita con él, y el notar su intensa mirada sobre ella mientras
caminaban hacia la mesa que les habían reservado.
Además, Tom estaba tan elegante con su traje y aquella camisa de seda blanca
que resaltaba su bronceado, que la joven no podía dejar de echarle miradas furtivas
con el rabillo del ojo.
Sin embargo, cuando se sentaron, ella giró un momento la cabeza hacia el otro
extremo del comedor, y vio a Eddie sentada sola en una mesa, queriendo fulminar a
Tom con la mirada. Él también la había visto.
—Creo que será mejor que vaya hablar con ella — le dijo a ______ muy serio—.
Será solo un momento.
Se levantó y fue hacia Eddie, quien de pronto se tornó sonriente, obviamente
creyendo que le había robado a ______ su atención. La joven la miró deprimida,
comparándose con ella, y diciéndose que nunca tendría su elegancia ni su
sofisticación. No podía apartar los ojos de Eddie y Tom, por mucho que le doliese
el corazón al hacerlo: parecían la pareja perfecta juntos, y a pesar de la insistencia
de Tom en que debían sacar el máximo partido de la situación, no podía dejar de
sentirse culpable y avergonzada por haberlo atrapado de aquel modo en un
matrimonio que él no había querido, sobre todo cuando seguramente habría
preferido pasar el resto de su vida con alguien como Eddie.
Sin embargo, de pronto, ocurrió algo que la dejó atónita. Las perfectas
facciones de Eddie se habían puesto rígidas, y se había quedado mirándola, como en
estado de shock, que rápidamente dio paso a un acceso de ira apenas controlado. Se
volvió hacia Tom, y rompió a llorar llena de rabia.
Tom la ayudó a la levantarse, le rodeó los hombros con el brazo, y la condujo
fuera del restaurante. No hacía falta demasiada imaginación para averiguar que le
había contado lo de su matrimonio. ¿Le habría contado que no había sido por su
voluntad?, se preguntó la joven. ¿Iría a llevarla a casa, o la habría acompañado a
tomar un taxi?
Pasaron más de diez minutos, y ______ se sintió irremediablemente celosa al
comprender que era probable que la hubiese llevado a casa él mismo. Y quizá la cosa
no quedaría en despedirse de ella en la puerta. Después de todo, aunque él le hubiera
asegurado que no eran amantes, ella no lo tenía tan claro.
El camarero volvió a acercarse por tercera vez para preguntarle sí no deseaba
pedir sin esperar a su acompañante, y en un arranque de ira la joven decidió que lo
haría, así que pidió un consomé y la ensalada del chef. En realidad no tenía ningún
apetito, pero si Tom volvía, no quería que la encontrase esperándolo ansiosa.
Minutos más tarde, cuando el camarero estaba retirándole el consomé,
reapareció Tom. ______ alzó la vista hacia él cuando retomó su asiento frente a ella,
pero su rostro no dejaba entrever ninguna emoción. El camarero le preguntó si
deseaba tomar algo, y Tom pidió un solomillo con ensalada.
Permanecieron en un tenso silencio hasta que el camarero volvió con el plato de
Tom.
—Imagino que Eddie estará enfadada —murmuró de repente _______ sin
girar la cabeza hacia él.
—Está rabiosa — corrigió.
—Y supongo que intentaría aconsejarte sobre cómo obtener una anulación del
modo más rápido posible — murmuró ______, dejando escapar una carcajada amarga.
—Le dije que era imposible que nos la dieran —fue la contestación de Tom.
—¿Y ella se ha tragado eso? —le espetó ______ incrédula, girándose hacia él—. Si
ni siquiera hemos... —de pronto se quedó callada al comprender lo que Tom debía
haberle dicho—. ¿No... no le habrás dicho que hemos...? —balbució con los ojos
abiertos como platos.
— Era la única manera de convencerla de que no había vuelta atrás, de que
tirara la toalla —respondió él — . Aunque no estuviera sobrio cuando pronuncié
nuestros votos, para mí este matrimonio sigue siendo igualmente válido, y por eso no
podía dejar que siguiera habiendo otra mujer en mi vida. Respecto a ese otro punto...
Puede que aún no hayamos dormido juntos, pero antes o después lo haremos, porque
sé que tú sientes el mismo deseo que yo, o quizá más. Recuerdo muy bien cuánto lo
deseaba yo la primera vez. Deseaba tanto a Marsha que, por la noche, antes de
casarnos, ni siquiera podía conciliar el sueño.
Ella tampoco podía dormir, pensando en él, pero era algo que no estaba
dispuesta a admitir.
—¿Estabais muy enamorados? —inquirió _______ bajando la vista. Cuando hablaba
de ella su tono no parecía indicar aprecio, sino solo culpabilidad.
El se encogió de hombros.
—Al igual que Eddie, y las mujeres con las que salí después de su muerte,
Marsha solo me veía como un tipo con clase, un trofeo, algo que exhibir —contestó
con un cinismo que sorprendió a la joven, la clase de cinismo que daba a entender que
conocía muy bien a las mujeres, y que no confiaba en ninguna.
—Entonces Eddie... ¿ya sabía quién eres en realidad?
—¿Crees que habría salido conmigo si pensase que solo era un vaquero? —le
contestó él—. Nos conocimos por un amigo mutuo, un amigo de mi antigua vida. Así
que, ya ves, no estaba loca por mí, simplemente le gustaba salir a cenar y a bailar a
sitios caros, y pasarlo bien con alguien de su estatus social. Para ella los peones de
rancho no son más que paletos. Si te digo la verdad, me siento mal por la decepción
que le he causado, pero no me preocupa, encontrará a otro hombre con el que
reemplazarme. No soy el único soltero de Texas.
—No creía que pudieras ser tan cínico —le espetó ______.
—Marsha era bonita y yo la deseaba —explicó Tom acogiéndose de hombros—,
pero mucho antes del accidente me arrepentí de haberme casado con ella. Le
importaba más lo que tenía y mi posición que mi amor.
______ bajó la cabeza, preguntándose si Tom no acabaría arrepintiéndose
también de no haber solicitado la anulación cuando todavía podían haberlo hecho.
—Pero aún así, su pérdida debió ser muy dura para ti—murmuro.
—Lo fue —asintió él—, y todavía más la pérdida de nuestro hijo. Si hubiera
sabido que estaba embarazada no la habría dejado subir siquiera a la balsa, pero ella
era demasiado posesiva como para permitir que fuera sin ella. Había otras dos
mujeres en el grupo, y estaba convencida de que las dos me atraían.
______ alzó la vista algo asombrada.
—Entonces no debía conocerte muy bien, porque si algo puedo asegurar de ti es
que eres la clase de hombre que se toma muy en serio el cumplimiento de aquello en
lo que se compromete —murmuró.
— Si de verdad piensas eso, ¿por qué me miraste dé ese modo tan acusador
hace un rato, cuando volví de llevar a Eddie a su casa? ¿Acaso creíste que estaría en
la cama con ella?
—Hay una gran diferencia entre casarse por voluntad propia y hacerlo cuando
tu mente está nublada por el tequila —le espetó ella molesta—. Esto no funcionará
nunca, Tom —añadió con voz cansada.
—Maldita sea, por supuesto que va a funcionar — contestó él—. Es solo que aún
estamos en un... «proceso de adaptación». Para mí hasta hace poco no eras más que
una chiquilla, la hija adolescente de mi patrón.
— O tu niñera —añadió _______ — , ¿no es así? Al menos es lo que me dijiste en
Juárez.
—Es cierto que desde que nos conocimos siempre has cuidado de mí —asintió él
—, pero nunca había pensado en ti como mujer, en el sentido físico, y a mí me
sorprendió tanto como a ti aquella atracción que pareció surgir entre nosotros
aquella mañana en la cocina, cuando tu padre nos interrumpió.
______ apartó la mirada, incómoda. Recordaba muy bien esa mañana. Había
pensado en ello una y otra vez, sintiéndose siempre terriblemente turbada, aunque ni
siquiera la había besado.
En ese momento se acercó un vez más el camarero para recoger sus platos y
preguntarles si tomarían postre, pero ambos habían perdido el apetito y solo
pidieron café.
—Supongo que, si hubiésemos llegado a esta situación de mutuo acuerdo
—continuó él — , las cosas serían muy distintas.
—Nunca habríamos acabado en esta situación de mutuo acuerdo —replicó ______
riéndose con amargura— . Ni en un millón de años llegarías a sentir algo por alguien
como yo. De hecho, si no te hubieras emborrachado y esto no hubiera ocurrido, creo
que habrías terminado casándote con Eddie.
—¿No has oído una palabra de lo que te he dicho, acerca de por qué Eddie salía
conmigo? —la interrumpió él irritado.
—Eddie te ama —masculló ella obstinadamente—. No estoy ciega, aunque me
parece que tú sí, o que al menos estás cerrando los ojos a la realidad. Ella te quiere,
a su modo, pero te quiere. No me parece exactamente la clase de mujer mercenaria.
Le gustan los lujos, sí, pero estoy convencida de que ha visto en ti algo más que solo
el dinero.
—¿De veras? —inquirió él, enarcando una ceja—. ¿Cómo qué?
—Pues que eres... que eres un hombre amable — murmuró ______, ignorando su
sarcasmo—, que no eres de los que van por ahí buscando bronca, pero sí se
defienden cuando tienen que hacerlo, que eres justo y abierto de mente, y que
tienes buen corazón.
Tom se quedó un momento callado, conmovido por aquella ingenua y
halagadora opinión que tenía de él.
—Eres demasiado buena conmigo, sobre todo después de las cosas que te dije,
del modo detestable en que me he comportado.
—Supongo que yo también me enfadaría si a la mañana siguiente de una
borrachera me enterara de que me había casado contra mi voluntad —respondió ella
encogiéndose de hombros—, pero lo que no comprendo por más que lo intento es
porque cambiaste de opinión sobre la anulación mientras estuviste fuera.
—Fue Evan quien me hizo cambiar de opinión —explicó Tom una vez el camarero
los hubo servido el café—. Me dijo que era un cobarde, que estaba huyendo del
compromiso —sacó un cigarrillo y lo encendió —. Tenía razón, pero no estaba seguro
de estar preparado para volver a tener una relación sentimental. Además, aún no he
superado del todo la muerte de Marsha, la culpabilidad que sentí al perderla. Pero
Evan me hizo ver que debía seguir adelante contigo si tú tenías el coraje de cargar
conmigo —le dijo mirándola fijamente—. Me dijo que, por lo que le conté, le daba la
impresión de que eras exactamente la clase de mujer que necesitaba. Y quizá sea
cierto, porque si hay algo en lo que no te pareces a Marsha, es que no eres nada
posesiva.
_______ sintió deseos de reír ante semejante frase. ¡Qué no era posesiva! Estaba
desesperadamente enamorada de él, pero era obvio que Tom Kaulitz no quería
sentirse atado a nada ni a nadie. Solo quería una relación superficial que le
permitiera seguir siendo libre emocionalmente, y aquello era algo con lo que ella no
se podía contentar.
—Tom, yo... no estoy segura de ser capaz de sobrellevar esto —le confesó al
fin—. Tú y yo somos muy distintos Tom, y yo no creo que pueda adaptarme nunca a la
clase de vida a la que tú estás acostumbrado, a la alta sociedad —le dijo con
honestidad.
—_______, ¿acaso te he dado en estos tres años la impresión de ser un hombre que
va de fiesta en fiesta? — inquirió él alzando la barbilla y entornando los ojos.
—Estos tres años has estado ocultándote —le recordó ella—, llevando un estilo
de vida que seguramente no tiene nada que ver con el que llevabas antes de venir
aquí. Apenas sé quién eres en realidad.
—¿Te gustaría saberlo? —inquirió él de repente—. Nada más fácil: Podríamos
ir a Jacobsville unos días y visitar a mi familia —propuso. La joven se quedó dudando.
—¿Crees que le caería bien a tu madre? —preguntó.
—Estoy convencido. Seguro que os llevaréis muy bien.
—Pero, ¿y Harden? No me dio la impresión de gustarle demasiado.
—Harden detesta a las mujeres, cariño —le dijo Tom—. Y a nuestra madre
por encima de todas las demás —añadió—. Por eso, aunque está soltero ya no vive en
casa. Hace tiempo que compró un apartamento en Houston, en el mismo edificio en el
que tenemos nuestras oficinas. Evan en cambio sí sigue viviendo en el rancho con
nuestra madre.
La joven quería haberle preguntado por qué Harden odiaba a su madre, pero
decidió que tal vez no era el mejor momento para indagar en los secretos familiares.
—Si fuéramos de visita como propones... ¿compartiríamos el dormitorio? —le
preguntó preocupada.
Los ojos negros de Tom buscaron los suyos y escudriñó en ellos largo rato.
—Sí.
—¿Camas separadas? —inquirió ______, esperando que la respuesta fuera «sí».
Pero él meneó la cabeza—. Oh —musitó la joven, jugueteando nerviosa con la
cucharilla del café, y sintiéndose turbada ante la idea de dormir con él.
—Aún estás a tiempo de echarte atrás —la desafió con sutileza.
_______ alzó la mirada hacia él y se quedó dudando un instante, solo un
instante. ¿Cómo podría negarse? Lo amaba. Si Tom había hablado en serio acerca
de intentar que su matrimonio funcionara, ese era el primer paso. No podía
desaprovechar la ocasión.
—No, no voy a echarme atrás —le respondió con firmeza.
Las facciones de Tom se tensaron por la sorpresa, y a ______ le dio la impresión
de que de repente le costaba respirar.
—Valientes palabras —murmuró con voz acariciadora—. Pero, ¿y si yo tuviera
en mente algo más que compartir la almohada?
______ se mordió el labio inferior.
—Eso es inevitable, ¿no? —le contestó con algo de incertidumbre—. Quiero
decir, en el supuesto de que sigamos casados —añadió.
Tom asintió con la cabeza.
—No me conformaré con un matrimonio platónico, ______: quiero un hijo —añadió
mirándola fijamente.
La joven bajó la vista a sus manos, entrelazadas sobre el regazo.
— Yo... yo también querría tener hijos —balbució—. Es solo que la idea me hace
sentirme un poco nerviosa, nada más. Las mujeres de hoy en día son tan
experimentadas...
— Y precisamente por eso no te imaginas lo exquisita y rara que resulta una
novia virgen para cualquier hombre —le dijo él —. Tu inocencia me excita, ______. Solo
de pensar en nuestra primera vez, me tiemblan las rodillas del deseo.
La joven sintió eso mismo en ese momento, pero por nada del mundo lo habría
confesado. Alzó la vista hacia los ojos de ______, pero la estaba mirando con tal
intensidad, que tuvo que volver a bajarla.
—¿Y cuándo... cuándo quieres que vayamos? —le preguntó, cambiando de tema.
—Podríamos salir mañana mismo. De hecho mi madre me dijo que estaba
deseando conocerte, y yo estoy ansioso por hacerle ver que no he vuelto a cometer
el mismo error que hace años.
— Tal vez no sea el mismo, pero quizá sí sea un error —murmuró ______
insegura—. ¡Oh, Tom, si supieras cuánto siento habernos metido en este lío! —gimió
mirándolo a los ojos—. Si hubiera sido Eddie o alguien como ella, habría sabido
reaccionar, pero me acobardé, y luego quise convencerme de que el certificado era
falso, de que no pasaría nada.
—Eddie en tu caso habría hecho lo mismo, solo que luego no estaría
atormentándose con esos remordimientos de conciencia —repuso Tom.
—Pero, ¿por qué ya no quieres la anulación? Si te parece que podríamos tener
un futuro juntos así al menos podrías decidirlo libremente y...
—Maldita sea, ______, ¿todo esto es por ese condenado veterinario? —le espetó
el vaquero de repente muy enfadado—. ¿Es por él?
—¿Qué quieres decir? —balbució la joven, aturdida por el veneno que había en
su voz.
Tom se inclinó hacia delante, con los ojos brillándole como carbones
encendidos.
— Sabes muy bien a qué me refiero. Está enamorado de ti, ¿no? Yo solo quiero
saber de una vez si es mutuo o no. Vamos, dime, ¿es Hale la razón por la que no
haces más que insistirme con lo de la anulación?, ¿para poder librarte de mí y
casarte con él?
—Bueno, Brandon me pidió que me casara con él, pero... — se defendió _______.

—Pero como siempre, tus instintos maternales fueron más fuertes, y tuviste que seguirme a Juárez para hacer tu papel de niñera —la cortó él—. Pues lo siento
por ti, pero tendrás que aguantarte y cargar con las consecuencias. Estamos casados
lo quieras o no, y no pienso dejar que sigas flirteando descaradamente con ese
payaso pelirrojo.
—¿Cómo te atreves a acusarme de ese modo? ¡No tienes derecho! —exclamó
_______ boquiabierta —. Aunque este matrimonio no fuera de mutuo acuerdo, yo me
tomo mis votos tan en serio como tú. ¿Qué te has creído?
—¿Ah, sí? Pues demuéstralo.
—¿Qué lo... demuestre? —repitió ella sin comprender.
—Sí, ya sabes dónde está el barracón —le dijo él con una sonrisa burlona.
La joven apartó el rostro irritada. Tal vez sobre el papel fueran marido y
mujer, pero ella necesitaba tiempo.
—Gallina —la pinchó Tom—. Está bien, no pasa nada. Salvarás tu orgullo por
esta vez, pero cuando estemos en mi casa, dormirás conmigo, y quiero tu palabra.
—¿No hace falta que lo jure sobre la Biblia, verdad? —repuso ella, doblando la
servilleta y colocándola sobre la mesa—. ¿Podemos irnos ya, por favor?
— Por supuesto.
Tom dejó escapar un profundo suspiro. Él mismo se había cerrado todas las
puertas, y no sabía qué hacer para volver a abrirlas. Lo único que sabía era que, si
perdía a ______, su existencia parecería totalmente vacía.
Se montaron en el coche, y Tom lo puso en marcha, recorriendo en silencio la
carretera paralela al río hasta llegar al desvío del rancho. Aquella zona era campo
abierto, y estaba desierta a esa hora.
______ iba absorta en sus pensamientos, mientras retorcía entre los dedos las
finas asas de su bolso. La tensión entre ellos se mascaba en el ambiente. ______
podía parecer muy tranquilo, e incluso impasible con la vista fija en la carretera y el
cigarrillo en los labios, pero la joven intuía que en su interior se agitaban turbulentas
corrientes. Lo más probable era que estuviera arrepintiéndose de haber renunciado
a Eddie, porque _______ era incapaz de tomarse en serio sus comentarios acerca de ella
y Brandon. ¿Acaso no era obvio que ella no sentía nada más que amistad hacia el
joven veterinario? Además, era ridículo pensar que pudiera estar celoso, porque eso
significaría que sentía algo por ella, y _______ sabía que no era así. Se lo había dicho él
mismo.
La joven echó la cabeza hacia atrás con un pequeño suspiro, deseosa de llegar a
casa, de que al fin terminara aquella larga y horrible velada. Sin embargo, de pronto
Tom detuvo el coche, saliéndose al arcén, a la sombra de un grupo de árboles, cuya
silueta se recortaba contra el negro horizonte nocturno, y apagó el motor.
Penélope abrió los ojos y giró la cabeza para mirarlo. A la pálida luz de la luna,
sus ojos brillaban, peligrosos como los de un felino agazapado en la oscuridad.
—¿Asustada?
—N... no —balbució ella—. ¿Por qué habría de estarlo?
Tom apagó el cigarrillo, desabrochó su cinturón de seguridad, luego el de ella,
le arrancó el bolso de las manos, lo lanzó sobre el panel de mandos y, con una
destreza pasmosa, la alzó en volandas, sentándola sobre su regazo.
—Mentirosa —murmuró—. Estás muerta de miedo. Deja que te diga algo, ______:
el amor físico no es algo que tengas que temer. Es una forma exquisita de
compartirse con la otra persona, una expresión íntima de respeto y deseo mutuos.
Tom parecía más amable de lo que se había mostrado nunca con ella, y eso hizo
que la joven perdiera un poco de la aprehensión que sentía. Apoyó la mano en el
pecho de Tom mientras escrutaba su rostro.
—Tú... tú... ¿me deseas? —inquirió incrédula.
—Mi pequeño topo... —murmuró él divertido.
La atrajo más hacia sí, de modo que pudiera notar lo excitado que estaba.
_______ gimió y se puso tensa.
—¿Contesta eso a tu pregunta? —le dijo con voz seductora. Ella quiso
apartarse, aturdida, pero él puso una mano firme en la parte baja de su espalda para
evitar que pudiera hacerlo—. ¿No quieres saber cuánto tiempo hacía que una mujer
no me excitaba de este modo?
Los dedos de ______ se cerraron como garras sobre las solapas de la chaqueta de
Tom, pero ya no quería apartarse de él. Su cuerpo estaba empezando a
traicionarla, reaccionando de un modo inesperado ante la evidencia del deseo de Tom,
y de pronto se encontró tratando de pegarse aún más a él.
— ¡_____! —gimió él asombrado, conteniendo el aliento.
La joven lo había sentido estremecerse, y lo miró sin comprender. Repitió el
ligero movimiento que había hecho con las caderas. Sí, a Tom le gustaba, podía
verlo en el modo en que se contraían sus facciones y cerraba los ojos, en cómo su
cuerpo parecía ponerse rígido y se detenía su respiración.
—¿Te gusta... esto? —inquirió, poniéndose roja como una amapola.
—Sí, oh, sí... —jadeó él. Enredó la mano libre en sus cabellos y le masajeó la
nuca—. Hazlo otra vez, cariño —susurró—. Otra vez...
Los labios de Tom se cerraron sobre los suyos, y el vaquero comenzó a
invadir la boca de la joven con su lengua de un modo sensual, insistente. Ella se
arqueó hacia él, y sintió que la mano de Tom se aventuraba por debajo de la falda de
su vestido, y subía por su pierna. Tom le acarició la cara interna del muslo,
mientras le mordisqueaba los labios con fruición. Cuando alcanzó la parte más íntima
de la joven, ella ni siquiera protestó. Se sentía en el cielo con todo lo que le estaba
haciendo.
La mano de Tom se retiró y subió por la espalda de ______ hasta encontrar la
cremallera del vestido, y la fue bajando despacio, para desabrochar después el
enganche del sostén de encaje.
—No tengas miedo —le dijo cuando ella trató de detenerlo—. Quiero ver tus
senos, ______, quiero tocarlos.
Penélope se estremeció al oír aquellas palabras, y lo dejó hacer. El vestido cayó
hasta su cintura junto con el fino sostén. Tom la apartó un poco para poder mirarla
mejor, y sus ojos negros se deleitaron en la desnudez de la joven. Durante largo rato
Tom no se movió ni pronunció palabra, y bajo su ardiente mirada, los pezones de ______ comenzaron a endurecerse. La joven estaba maravillada con aquellas reacciones de
su cuerpo, y sin darse cuenta se arqueaba más hacia él, como rogándole que hiciera
algo más que solo mirar.
Las manos de Tom se deslizaron arriba y abajo por la espalda de la joven, y
de pronto sus labios rozaron la sedosa turgencia de uno de sus senos. _______ se
estremeció. A él le gustó aquella reacción y volvió a hacerlo una vez, y otra, y otra...
siempre evitando el duro pezón. _______ tenía los puños cerrados, sintiendo que todo su
ser latía.
— ¡Tom! —gimió — . Por favor... no pares...
Tom subió la mano hasta el otro seno, acariciando el contorno, y siguió
volviéndola loca con suaves besos hasta que la joven gritó otra vez suplicándole más.
Solo entonces abrió la boca y engulló una de aquellas cumbres, succionando despacio,
y haciéndola gemir con mayor intensidad aún. Penélope enredó los dedos en el oscuro
cabello de Tom, jadeando de placer.
— ¡Oh, Dios...! —exclamó él, sorprendido por el modo en que ella estaba
reaccionando.
Si estaba tan excitada cuando apenas habían hecho nada, ¿cómo sería si
estuviesen los dos en la cama, desnudos, con ella rodeándolo con sus largas piernas?
—Tom... Tom, por favor... Por favor... —balbucía ______ sin saber siquiera qué
le estaba pidiendo.
—No puedo —masculló él, levantando de pronto la cabeza. Apenas podía hablar,
y las manos le temblaban—. Aquí no... Esta no es manera de... No para una primera
vez...
La atrajo hacia sí, y la abrazó, tratando de respirar para recobrar el control.
Al cabo de unos minutos seguían el uno en brazos del otro, callados, pensativos.
—Tom —dijo ella al fin, rompiendo el silencio—. Lo que hemos hecho... ¿se
siente lo mismo cuando se va... hasta el final?
—Sí —murmuró él contra su oído—, pero es mucho más intenso —le mordió el
lóbulo de la oreja, y le acarició la espalda desnuda con sensualidad—. ¿Te ha visto
Hale desnuda alguna vez?
—No, nadie... excepto tú.
Tom la apartó un poco de él, admirándola, y acarició suavemente uno de sus
pezones, observando satisfecho cómo se endurecía y ella temblaba.
— Si seguimos así, acabaré tomándote aquí mismo. Será mejor que te lleve a
casa.
La joven quería protestar, pero él volvió a depositarla en su asiento.
—Yo no quería parar, Tom —le dijo mientras volvía a vestirse con un mohín
en los labios.
— Yo tampoco quería, cariño, pero será mejor que esperemos un poco. Iremos a
ver a mi familia, pasaremos esos días juntos, y después... después vendrá lo demás.
_______ no se atrevía a albergar esperanzas, pero su corazón daba brincos de
alegría en su pecho. Aquello tenía que significar que ella le importaba, aunque solo
fuera un poco. De otro modo, ¿por qué iba a querer esperar?

HOLA!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS ... YA MAÑANA TERMINA LA NOVE ... SERAN TRES CAPS ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) ADIOS